Los Fanáticos De Haití Dejaron Una Imagen Grave En El Félix Sánchez
El comportamiento de la hinchada visitante durante la derrota dominicana 1-4 ante Haití generó un debate que va más allá del resultado en la cancha.

El marcador fue 1-4. Duro, contundente, inapelable. Pero el debate que dejó el partido entre República Dominicana y Haití, jugado la semana pasada en el estadio Olímpico Félix Sánchez por el Grupo A de la Liga de las Naciones Concacaf, no termina con el pitazo final. Lo que pasó en las graderías pesa casi tanto como lo que ocurrió en el césped.
El comportamiento de los fanáticos haitianos fue uno de los elementos más llamativos de esa tarde. Su presencia superó con creces a la del público local, una imagen inusual en casa que ya de por sí resultó sorprendente para muchos. Banderas, atuendos y una algarabía que se extendió por todo el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte marcaron el ambiente desde antes del pitazo inicial, y esa energía sin duda contribuyó al clima favorable que vivió el equipo visitante durante el encuentro.
Pero más allá del apoyo apasionado, hubo episodios que rebasaron los límites del juego limpio y el respeto mutuo. El desorden provocado en el estadio, incluso en un momento de victoria, y la actitud de al menos uno de los atletas haitianos, que según se ha señalado ofendió la dignidad dominicana en suelo nacional, dejaron una imagen que no debería pasarse por alto.
No es la primera vez que este patrón se observa. Los estudiantes haitianos que siguen a su selección de boxeo en la Copa Independencia Nacional, cuando el torneo se celebra en el Anfiteatro de la Universidad Tecnológica de Santiago, han protagonizado episodios similares de mal comportamiento. La historia, en ese sentido, no sorprende; preocupa.
El fútbol dominicano, y la Cancillería del país, tienen sobre la mesa una responsabilidad clara: elevar una queja formal a los niveles correspondientes. La pasión en las tribunas es bienvenida, el respaldo ruidoso es parte del juego, pero la decencia hacia el rival y el respeto al escenario deportivo no son opcionales. Son la base sobre la que se construye cualquier jornada digna de llamarse deporte.
El comportamiento grave de los fanáticos haitianos en el Félix Sánchez no puede quedar archivado como un anecdotario del partido. Hay protocolos, hay instancias y, sobre todo, hay una imagen del deporte dominicano que cuidar.
VAN
CHI
