LIV Golf Ofrece Quitas A Sus Jugadores Mientras Camina Hacia La Bancarrota
El circuito respaldado por Arabia Saudita negocia recortes en los contratos pendientes y estudia declararse en Capítulo 11, mientras Rahm y DeChambeau negocian su regreso al PGA Tour.

La caída del LIV Golf no se produjo de golpe, pero cuando llegó, llegó con toda la contundencia de un putt que se pasa de largo y no vuelve. Con el Fondo Público de Arabia Saudita (PIF) cortando el flujo de dinero al circuito tras invertir 5,600 millones de dólares desde su fundación en 2022, la realidad ahora es una sola: LIV Golf se encamina hacia la bancarrota y sus jugadores están recibiendo ofertas de quita para cerrar los contratos que todavía están vigentes.
La posibilidad de una declaración de LIV Golf bancarrota bajo la figura del Capítulo 11 en Estados Unidos —el mecanismo que permite a una empresa reorganizarse mientras sigue operando y paga a sus acreedores conforme a un plan supervisado por un tribunal— ya circula con fuerza entre los involucrados. Para hacer posible ese proceso, el PIF tendría que aportar 100 millones de dólares adicionales destinados a resolver los contratos pendientes con los golfistas.
Jon Rahm, el jugador al que más dinero se le adeuda, encabeza la lista de afectados. Las negociaciones son individuales, y tanto él como Bryson DeChambeau parecen tener la puerta entreabierta para regresar al PGA Tour. El resto del pelotón tiene un panorama mucho más incierto: buscar alternativas por su cuenta en un mercado que no los esperaba de vuelta tan pronto.
En medio del caos financiero, aparece un posible salvavidas: el fondo BC Partners estaría dispuesto a inyectar 200 millones de dólares para relanzar el circuito bajo el nombre de LIV Golf 2.0. El proyecto apunta a 2027, con 10 torneos y premios sensiblemente menores a los 30 millones de dólares por evento que los 57 jugadores disputaban esta temporada. Una versión más austera, más comprimida, y sin la certeza de que llegue a despegar.
La temporada 2025 del LIV Golf terminó de manera abrupta: la prueba de Nueva Orleans fue cancelada en junio y el formato por equipos concluyó en Michigan sin el brillo prometido en sus inicios. Sobre ese final anticipado, varios jugadores jóvenes como Michael La Sasso —ganador en Indianápolis—, Josele Ballester y Luis Masaveu ya tomaron cartas en el asunto e inscribieron su nombre en las fases de clasificación de la Escuela del DP World Tour para asegurarse un lugar en la próxima temporada.
La LIV Golf bancarrota no es solo una crisis de números: es el fin de un experimento que prometió revolucionar el golf y terminó fracturándolo. Mientras los tribunales, los fondos y los agentes negocian en despachos, los golfistas tienen que seguir jugando. Algunos lo harán en el PGA Tour. Otros, en cualquier cancha que les abra la puerta.
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