El Coche B De Williams Deja Más Preguntas Que Certezas En Bakú
La especificación B del FW48 debutó en el Gran Premio de Azerbaiyán con resultados dispares: un punto para Sainz y un abandono de Albon que expuso las debilidades que persisten en el monoplaza.

El gran momento llegó y Williams no lo desaprovechó del todo, pero tampoco lo aprovechó del todo. El Gran Premio de Azerbaiyán, marcado en rojo en el calendario del equipo de Grove como la primera gran prueba del coche B, dejó un fin de semana de resultados dispares: una clasificación inédita en Q3, una penalización de parrilla que lo arruinó, un punto rescatado con algo de suerte y un abandono que expuso las mismas grietas de siempre.
La llamada especificación B del FW48 llegó a Bakú con un chasis completamente nuevo que por fin alcanzaba el peso reglamentario, un suelo renovado y mejoras aerodinámicas adicionales. Era el paquete más ambicioso de la temporada para Williams, y el circuito callejero azerbaiyano era, sobre el papel, uno de los escenarios más favorables posibles para un coche que históricamente se desenvuelve bien en trazados de alta velocidad y rectas largas.
El sábado, Carlos Sainz logró la novena posición en la clasificación, la primera vez que Williams alcanzaba la Q3 en toda la temporada. Sin embargo, una penalización de parrilla relegó al español a la 14.ª posición. Desde ahí, la carrera se presentaba cuesta arriba, y el punto para el décimo lugar llegó más por los accidentes de Franco Colapinto con Pierre Gasly y Lando Norris que por el ritmo propio del equipo. "Ha supuesto un esfuerzo titánico traer la actualización con la que contamos este fin de semana y es una satisfacción marcharnos con un punto", reconoció el director del equipo, James Vowles. "Se ve que no teníamos ritmo en esa primera tanda, y tenemos que analizarlo y entenderlo".
Alex Albon, que terminó sin puntuar tras salirse de la pista en la vuelta 31, asumió su parte de responsabilidad por frenar tarde, pero aprovechó para señalar una debilidad estructural del Williams que ni siquiera el coche B ha corregido: el monoplaza tiende a levantar la rueda delantera en frenadas comprometidas, dejando al piloto expuesto al bloqueo y, eventualmente, a la pérdida de control. "Frené un poco más tarde, pero no mucho más tarde. Nos dio una fuerte ráfaga de viento. Pensé que me iría un poco fuera de la trazada, pero nunca pensé que chocaría contra el muro", explicó el tailandés. A pesar de todo, el propio Albon valoró el paso dado: "Quizá no esperábamos llegar a la Q3, para ser sinceros. Pero sí, nos ha metido en la lucha por el medio de la tabla".
Sainz fue más cauto en su lectura. "Nuestro coche parece un poco más rápido. Pero estábamos tan lejos que, a pesar de haber incorporado una mejora tan importante, sigue pareciendo que estamos jugando a ponernos al día", admitió el español. Y ahí está el problema de fondo: Williams sigue noveno en el campeonato de constructores en una temporada que ya luce como perdida en pista, y los próximos escenarios, el Gran Premio de Malasia en el circuito de Sepang y el Gran Premio de Singapur, no van a favorecer al FW48. Ambas pistas exigen alta carga aerodinámica, precisamente el punto débil histórico del equipo. El propio Albon lo advirtió sin rodeos: "Es de esperar que perdamos posiciones en Malasia".
El verdadero valor del fin de semana en Azerbaiyán quizás no está en el punto conseguido, sino en lo que el proceso reveló: Williams fue capaz de diseñar, producir y llevar a pista un chasis nuevo en mitad de temporada, algo que no habría podido hacer hace 12 meses. Ese músculo organizativo es el que Vowles quiere afinar para 2027, cuando el monoplaza actual servirá de base y las regulaciones cambiarán en menor escala. "Estoy seguro de que nos veréis dar un paso adelante ahora que ese gran cambio en el reglamento ya ha quedado atrás", aseguró el director del equipo. "Reconocemos que este año nos hemos quedado un poco atrás, pero hay mucho por hacer de cara a 2027".
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