Las Decisiones De Dave Roberts Dejan A Los Dodgers Al Borde Del Abismo En La NLCS
Los Ángeles cayó 6-2 ante Milwaukee en el Juego 3 y ahora enfrenta un déficit de 3-0 en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.

Hay partidos que se pierden en el montículo, otros en el plato. El Juego 3 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, el miércoles 14 de octubre, se perdió en el dugout. Los Dodgers de Los Ángeles cayeron 6-2 ante los Cerveceros de Milwaukee y ahora están al borde del abismo: abajo 3-0 en la NLCS, a un paso de la eliminación. Y las decisiones de Dave Roberts, su manager, pesaron tanto como cualquier jonrón rival.
La primera encrucijada llegó en la parte baja del tercer inning. El venezolano Miguel Rojas abrió el capítulo con imparable y ahí estaba la opción clásica: pedir el toque de sacrificio con Tommy Edman, el noveno bate, para mover el corredor. Roberts dijo no. Quería que Edman empujara una carrera, no regalar un out. Edman falló. Después llegó Mookie Betts con un sencillo, y quedó claro que Rojas habría anotado sin problema con el toque previo. "Simplemente no sentí que debía entregar un out ahí", explicó el piloto. Dos innings más tarde, el guión se repitió casi idéntico, solo que esta vez Rojas llegó por boleto. Edman volvió a no tocar. Betts y Freddie Freeman tampoco produjeron. Entrada muerta.
Pero la herida más profunda llegó en el séptimo. Los Dodgers habían logrado voltear el marcador y necesitaban cero. Blake Snell estaba en el montículo y lo venía haciendo bien: sí, había permitido un jonrón ante el primer pitcheo del partido a Jackson Chourio, otro venezolano, pero desde ahí se mostró dominante. Roberts apostó por él para cerrar ese tramo.
Entonces Snell otorgó boleto a Andrew Vaughn para abrir el acto. Señal de alerta. Roberts no miró al bullpen. Lo que vino después fue una batalla épica de 11 pitcheos entre Snell y Jake Bauers que terminó con un cuadrangular de dos carreras. Milwaukee volvió al frente. Y el bateador siguiente, Garrett Mitchell, también la sacó. Solo entonces Roberts sacó a su abridor del juego.
"Quería darle tres bateadores más. Teníamos a Evan Phillips para el cuarto bateador", justificó el manager. "Obviamente el boleto abriendo el inning dolió. No había permitido jonrones en todo el año, pero esto es béisbol. Me sentía bien con el repertorio de Blake." La confianza en su as le costó el partido.
Roberts ha sido así toda la temporada: muere con sus figuras, para bien o para mal. Esta vez, en el momento más grande, sus veteranos no respondieron. Y los Dodgers, que llegaban como los favoritos de la postemporada, se asoman ahora al precipicio de una eliminación que hace apenas unos días nadie imaginaba posible. El Juego 4 es obligatorio o hay funeral en el Chavez Ravine.



