Jorge Bonifacio Lidera La Ofensiva De Las Águilas Cibaeñas Pese Al Complicado Inicio
El jardinero encabeza el ataque aguilucho en la LIDOM 2026-27 con un record de 1-5, y asegura que las críticas a su contratación le sirven de combustible.

Había quien dudaba. Cuando las Águilas Cibaeñas anunciaron la contratación de Jorge Bonifacio, las críticas no tardaron en llegar. El jardinero las escuchó todas, y decidió responder donde más duele: en el plato. Hoy, Bonifacio lidera la ofensiva de las Águilas Cibaeñas en el arranque de la temporada 2026-27 de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM), y lo hace con la camiseta amarilla puesta y una sonrisa de por medio.
"El amarillo me queda bonito", resumió el propio jardinero antes de enfrentar a su antiguo equipo, los Tigres del Licey, en una frase que dice tanto del jugador como del momento. Algunos amigos suyos, contó, ya le habían adelantado esa misma idea al verlo vestido de aguilucho.
El capítulo familiar añadió una capa especial al encuentro. Su hermano Emilio Bonifacio, capitán de los Tigres del Licey, lo recibió con apoyo en lugar de rivalidad. "Estaba contento, primero porque tenía trabajo, que es lo más importante, que yo tenga trabajo, y me deseó suerte para que tenga un buen partido", contó Jorge. En la pelota dominicana, los lazos de sangre sobreviven hasta al clásico duelo Águilas-Tigres.
Detrás de la producción ofensiva hay horas de trabajo invisible. Bonifacio reconoció el aporte del instructor Robinson Valdez, con quien ha entrenado durante las últimas dos temporadas muertas. "El trabajo que he venido haciendo en los últimos dos años en las academias de Robinson Valdez me ha ayudado bastante en lo que es mi consistencia", explicó. Esa consistencia, difícil de encontrar y fácil de perder, es exactamente lo que el conjunto cibaeño necesita ahora mismo.
Y es que el equipo atraviesa una situación delicada: un récord de una victoria y cinco derrotas marca el peor inicio posible para una franquicia acostumbrada a competir por el título. En ese contexto, el rendimiento de Bonifacio se vuelve más valioso, porque el barco necesita que alguien reme cuando el viento no sopla a favor.
Las críticas, lejos de borrarlo, lo encienden. "Eso es parte del periodismo. Esas son cosas que me dan gasolina a mí para entrar al terreno de juego y dar lo mejor de mí, y demostrar que puedo ayudar en cualquier equipo que yo esté", afirmó el jardinero. Un jugador que convierte las dudas ajenas en motivación propia es exactamente el tipo de piezas que un equipo en apuros necesita encontrar.
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