José Ramírez Salva A Los Guardians Y Evita La Eliminación
El tercera base dominicano se fue de 2-4 con doble, triple, dos carreras impulsadas y base robada para guiar a Cleveland a un triunfo de 9-3 sobre los White Sox en el Juego 3 de la ALDS.

La temporada de los Cleveland Guardians pendía de un hilo. Dos derrotas consecutivas en la Serie Divisional de la Liga Americana los ponían al borde del precipicio, un juego más y se acababa todo. Fue entonces cuando José Ramírez lidera a los Guardians de la única forma que sabe: tomando el juego con sus propias manos.
El miércoles 7 de octubre, en Rate Field de Chicago, el tercera base de 34 años protagonizó lo que bien podría recordarse en la historia de Cleveland como "El Juego de José Ramírez". Bateó 2 de 4 con un doble, un triple, dos carreras impulsadas, dos anotadas y una base robada para guiar a su equipo a un contundente 9-3 sobre los White Sox. El Juego 4 está programado para el jueves 8 de octubre.
"Fue una gran mentalidad del equipo", dijo Ramírez al terminar el partido. "Creo que hicimos lo mejor que pudimos porque no había vuelta atrás. Salimos a competir, y eso era lo que queríamos."
La actuación de Ramírez tuvo momentos que quitaron el aliento. En el quinto inning, con un out, conectó un doble de 106.5 mph de velocidad de salida por la línea del tercera al lanzador zurdo Noah Schultz, robó la tercera base y anotó sobre un rodado de Chase DeLauter que empujó la ventaja a 5-2. El rodado de DeLauter salió a 105.9 mph hacia el segunda base Chase Meidroth, pero cuando Meidroth levantó la vista para tirar, Ramírez ya iba a la mitad del camino hacia el plato. Se lanzó de cabeza y llegó sano y salvo. Pura agresividad.
"Presionar, embasarme", resumió su plan de juego. "Tengo que presionar al otro equipo con mi velocidad y hacer que algo suceda. Y gracias a Dios, todo salió bien."
Pero si el quinto fue espectacular, el sexto fue crucial. Chicago había recortado la ventaja a dos carreras cargando las bases mediante un boleto, dos golpeados y un sencillo. El All-Star Miguel Vargas tenía en sus manos la posibilidad de voltear el partido. Conectó un línea hacia el tercera base, pero Ramírez se deslizó hacia su izquierda y atrapó el batazo para sacar del aprieto al abridor Hunter Gaddis. No solo con el bate: José salvó el partido con el guante.
El contexto de lo logrado este miércoles es poderoso. En toda la historia de las series de playoffs al mejor de cinco, los equipos que perdieron los primeros dos juegos y ganaron el tercero han logrado forzar un quinto juego en 18 de 39 ocasiones (46%), y han remontado para ganar la serie en 10 de esas 39 veces (26%). Los Guardians aún tienen una cuesta empinada por delante, pero siguen vivos.
Vale la pena recordar que Ramírez no llega al cien por ciento. La cirugía del hamato izquierdo que enfrentó en junio de este año lo ha limitado ofensivamente durante meses, y el equipo no espera que esté plenamente recuperado hasta 2027. Aun así, ahí estaba el dominicano, bateando líneas de más de 107 mph, robando bases y atrapando líneas imposibles. Cuando Ramírez camina, los Guardians caminan. Este miércoles, el Superman de Cleveland voló.



