Juan Marichal Firmó Su Primer Contrato Hace 69 Años: Así Comenzó El Camino A Cooperstown
Un telegrama, un bono de $500 y una firma en Hainamosa: el 16 de septiembre de 1957 arrancó la historia más grande del béisbol dominicano.

Fue un lunes tempranero, caluroso como suelen ser en tierra quisqueyana. Alguien tocó la puerta. Era un teniente con un telegrama. "Repórtese inmediatamente a la Aviación Militar Dominicana", ordenaba el papel, firmado por Ramfis Trujillo. Juan Marichal acababa de lanzar un partidazo el domingo anterior en Manzanillo, provincia de Montecristi, y ese golpe en la puerta era la primera señal de que algo grande se estaba moviendo en torno al joven lanzador de 20 años.
Lo que vino después, ese mismo lunes 16 de septiembre de 1957, fue el momento que selló la historia: Juan Marichal firmó su primer contrato profesional, pasando de amateur a pelotero de los Gigantes de San Francisco con un bono de $500 dólares. El trato se cerró en una casa en Hainamosa, con el scout Horacio "Conejo" Martínez como testigo principal, respaldado por los ejecutivos Frank "Polluelo" Genovese y Alex Pómpez. Sesenta y nueve años después, esa firma sigue siendo uno de los momentos fundacionales del béisbol dominicano.
"Nunca voy a olvidar ese 16 de septiembre de 1957 cuando se presentó el señor Horacio Martínez, buscatalento de los Gigantes de San Francisco, acompañado de don Francisco Martínez Alba, al campamento de Fuerza Aérea Dominicana a buscarme para firmarme", recuerda el propio Marichal. El scout que lo convenció era figura en sí mismo: Horacio Martínez, apodado "El Divino Rabbit", había brillado como campocortista en la Liga Negra con los New York Cubans de 1935 a 1947. Para los Gigantes también firmó, en ese período, a los tres hermanos Alou: Felipe, Mateo y Jesús.
Antes de la firma, Marichal había pasado 14 meses lanzando cada domingo para el equipo de la Aviación Militar Dominicana en la base de San Isidro. No era piloto ni técnico; su único oficio allí dentro era afinar ese control milimétrico que con el tiempo se convirtió en su marca registrada. Fue en ese campamento donde el "Conejo" Martínez llegó a buscarlo, y fue ese día que el montecristeño dejó el uniforme militar para ponerse, de por vida, el del béisbol profesional.
Su debut en la pelota criolla llegó pocos meses después, el domingo 29 de diciembre de 1957, con los Leones del Escogido bajo las luces del estadio Trujillo, hoy Quisqueya Juan Marichal. El rival era las Águilas Cibaeñas. Marichal vio acción por primera vez en el noveno inning: le entregaron la pelota con el marcador ya cerrado (7-0 a favor de los cibaeños) y respondió como los grandes, ponchando a tres bateadores consecutivos, Dick Stuart, Ray Shearer y Howard Goss, con solo una transferencia de por medio.
Esa primera temporada con los escarlatas fue modesta en números: tres apariciones, marca de 0-1 y efectividad de 4.39, con 4.1 entradas lanzadas, 5 hits permitidos, 2 carreras limpias, 3 ponches y 1 base por bolas. Pero los números de un debut raramente cuentan la historia completa. Lo que contó fue la actitud, el brazo y ese control que nadie en el béisbol de la época tenía igual.
La firma de Juan Marichal el 16 de septiembre de 1957 no fue solo el inicio de una carrera. Fue el primer capítulo de una saga que llevaría a un hijo de Montecristi a convertirse en el primer dominicano inmortalizado en el Salón de la Fama de Cooperstown, referente eterno de cada serpentinero que ha salido de esta isla con sueños de Grandes Ligas.
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