Las Lesiones En El Pádel Aumentan Cuando Falta Preparación Física
Codo de tenista, esguinces y sobrecargas lumbares encabezan las consultas kinesiológicas. Un especialista explica cómo disfrutar el deporte sin pagar el precio en salud.

Millones de personas descubrieron en el pádel la combinación perfecta: ejercicio, compañía y diversión. Pero las canchas no son lo único que se llena. Los consultorios de kinesiología también reciben cada vez más jugadores que llegaron al deporte con entusiasmo y poca preparación, y que ahora cargan con las consecuencias. Las lesiones en el pádel se convirtieron en una señal de alerta que los especialistas no quieren ignorar.
Alejandro Greco, licenciado en Kinesiología y Fisiatría egresado de la Universidad de Buenos Aires y tesorero del Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires (CoKiBA), describe el cuadro con precisión: "La más conocida es la epicondilitis, el famoso codo de tenista, que en el pádel es muy común. También vemos lesiones de hombro por gestos repetidos por encima de la cabeza, esguinces de tobillo, desgarros de gemelo, sobrecargas lumbares y molestias en rodillas". El perfil de los pacientes es variado en edad, pero comparten un denominador: llegaron al pádel desde el sedentarismo sin tomarse el tiempo de adaptarse.
Los culpables detrás de estas lesiones no son el deporte en sí, sino la forma en que se practica. La falta de preparación física, una técnica incorrecta, el exceso de partidos sin descanso suficiente y el uso de equipamiento inadecuado forman el combo que termina mandando al jugador al consultorio. El cuerpo que lleva meses o años sin moverse no está listo para los movimientos explosivos, las frenadas bruscas y los cambios de dirección constantes que exige una cancha de pádel.
Y sin embargo, el deporte tiene mucho para dar. Los mismos desplazamientos cortos y cambios de ritmo que pueden lesionar a un cuerpo sin preparación, son los que estimulan la coordinación, el equilibrio, la fuerza del tren inferior y la propiocepción en quien sí llega en condiciones. Greco destaca también el impacto sobre los hombros y la columna, que demandan movilidad y estabilidad durante el juego. Para adultos mayores o personas que retoman la actividad física, el pádel puede ser una herramienta valiosa, siempre que la práctica respete sus condiciones reales. A eso se suma un beneficio que pocas disciplinas tienen: el componente social. El partido semanal con amigos es la mejor garantía de continuidad, y la continuidad es el pilar de cualquier hábito saludable.
Para quienes quieren sumar el pádel a su rutina sin terminar en rehabilitación, Greco tiene un protocolo claro. Las personas de 40 años o más, sobre todo si no hacen ejercicio de forma regular o tienen factores de riesgo, deben pasar primero por una evaluación médica. Antes de cada partido, la entrada en calor no es opcional: movilidad articular y muscular antes de sacar la primera pelota. El equipamiento importa más de lo que parece; zapatillas específicas para pádel y una paleta adecuada marcan diferencia. Complementar los partidos con ejercicios de fuerza que trabajen piernas, zona media, hombros y antebrazos es lo que protege las articulaciones a largo plazo.
El punto final lo pone la actitud frente al dolor. Las molestias que aparecen durante o después de jugar no son normales ni deben ignorarse. "Muchas lesiones se resuelven rápido si se tratan temprano", advierte el especialista. El desafío no es dejar la cancha, sino aprender a cuidarse para seguir en ella.
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