Pedro Bendeck Forma Generaciones De Campeones Del Boxeo Dominicano
Un TBT desempolva la historia del entrenador zurdo de las 105 libras y los peleadores que pasaron por su escuela en la República Dominicana.

Había medallas en las manos. Eso es lo primero que salta en la foto: un grupo de boxeadores posando con el brillo de algún torneo recién ganado, y al frente de todos, el maestro Pedro Bendeck, el entrenador zurdo de las 105 libras que dedicó su vida a forjar peleadores dominicanos.
La imagen la desempolvó Joaquín Rodríguez, uno de los que aparece en ella, y la identificación de los rostros corrió por cuenta de Manuel "Menú" Sosa, juez y árbitro de boxeo con años en el oficio. De izquierda a derecha, el primero de los que aparecen de pie es el propio Pedro Pérez, conocido cariñosamente como Bendeck. Le sigue Cruz Ramos (Crucito) y José Rodríguez, el popular "Job", quien todavía hoy se mantiene activo como juez de boxeo.
La fila continúa con Sergio Morales y Cristian Santana, este último entrenando actualmente niños y jóvenes. Detrás de ellos, Lino Almonte, quien tiene un puesto de víveres y frutas por el Hospedaje Yáquez. Cierran esa línea uno identificado solo como Pahito y Pablo Santana. En cuclillas, al frente, aparecen José Luis Lora (Chonga), Gregorio Rodríguez (el Gordo), hermano menor de Job, y Joaquín Rodríguez, el mismo que rescató la foto del olvido.
Pero la foto es apenas el pórtico de una historia más grande. Por la escuela del maestro Pedro Bendeck pasaron figuras como Porfirio "Baby" Peña, Jesús Yunén, José Pantaleón (Caco de Oro), Luis Rodríguez, hermano mayor de Job, y Félix "Abejón" Pérez, entre muchos otros cuyo recuento se perdería en la memoria. Bendeck no solo enseñaba a pelear: también dejaba filosofía. Una de sus frases más recordadas lo resume bien: "Yo prefiero un ladrón a un chismoso, porque del ladrón solo tengo que guardar bien las cosas, pero el chismoso dice lo que es y lo que no es."
Ese es el maestro del boxeo dominicano que vale la pena recordar: el que entrenó campeones, formó caracteres y regaló sabiduría de vestuario que todavía resuena.



