El Informe Que Casi Impidió Que Messi Fichara Por El Barça En 2000
A los 13 años y con 1.42 metros de estatura, uno de tres ojeadores del Barça recomendó no contratar al niño argentino. Carles Rexach lo salvó con una servilleta.

Año 2000. Barcelona. Un niño de 13 años llega a La Masia a hacer las pruebas. Mide 1.42 metros. Y en uno de los informes de los ojeadores que lo evaluaron aparece, rodeada y en mayúsculas, una frase que pudo cambiar la historia del fútbol: "Creo que no se debe fichar". El niño era Leo Messi, y que Messi fichara por el Barcelona fue, de alguna manera, una decisión que se ganó por dos votos contra uno.
La historia de esos tres informes ha salido a la luz gracias al periodista deportivo Florent Torchut, autor de la biografía Rey Leo, quien los guarda como "un documento histórico, muy importante". Los tres formadores coincidían en la técnica del pequeño argentino. El problema, para uno de ellos, era el físico.
El primer informe es el más completo: describe a un futbolista "técnicamente muy completo" para su edad, con visión de juego, agilidad, regate y disparo potente. Cierra con un rotundo "Gran jugador". El segundo es el más visionario: "Salvando las distancias, es un Maradona (pequeño de edad)", escribe el ojeador, añadiendo que "tiene que ir a mucho más". Para Torchut, ese hombre era "alguien con muchos años en el Barça que sabe exactamente mirar a los jugadores".
El tercero ve el mismo talento y llega a la conclusión opuesta. Reconoce "una calidad técnica indiscutible", pero concluye que "su limitación física (142 cm) es demasiada para poder competir ahora mismo en su categoría". Llega a calcular que, aunque crezca hasta los 150 centímetros, será muy complicado que juegue en cadete preferente. Su propuesta: "Como mucho, seguir su evolución y volver a probarlo dentro de un par de años". Torchut no puede ocultar su asombro. "Para no ver que es un jugador especial...", reflexiona. Y recuerda que en esa misma época Xavi estaba a punto de dar el salto al primer equipo, e Iniesta tampoco era precisamente alto: "Hubo casos similares de jugadores que no eran muy grandes, muy altos".
El que puso la mano al fuego fue Carles Rexach, entonces secretario técnico del Barcelona. El club había atendido a Messi a través del agente Josep María Minguella, quien llegó con él y su padre Jorge desde Rosario. No todos los dirigentes lo veían claro, y no era habitual fichar a un jugador argentino que venía de tan lejos. Rexach no dudó: el 14 de diciembre de 2000, en el club de tenis de Montjuïc, dejó escrito el compromiso de contratarlo en una servilleta. "Fue clave en el fichaje de Leo", destaca Torchut.
La historia le dio la razón de manera aplastante. Messi debutó con el primer equipo en 2004 y disputó 778 partidos oficiales con el Barcelona, con 672 goles y 35 títulos. Es el máximo goleador histórico del club y acumula 8 Balones de Oro, 6 de ellos ganados como azulgrana. El mismo Leo que este viernes 24 de octubre recoge en el Teatro Campoamor de Oviedo el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026, un reconocimiento a su trayectoria extraordinaria y su compromiso solidario con la educación y la salud infantil. Messi ha confesado que su padre, fallecido el 8 de agosto, estaba "muy ilusionado" con este premio. La servilleta de Rexach resultó ser uno de los documentos más rentables de la historia del deporte.
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