Munetaka Murakami Lidera El Regreso Mágico De Los White Sox A Las Puertas De La ALCS
El slugger japonés llegó en diciembre con bidés TOTO y jonrones en sus primeros tres juegos; ahora Chicago está a un paso de la Serie de Campeonato con ventaja de 2-0 en la División.

Estaba borracho, sudado, con champán en el pelo y sin traductor a la mano. Y aun así, Munetaka Murakami fue el hombre más elocuente del vestuario. "¡Soy japoneeeés!", gritó ante el micrófono, con una sonrisa que llenó la pantalla y los vítores de sus compañeros de fondo. Era la síntesis perfecta de lo que representan los Chicago White Sox en 2026: un equipo que nadie esperaba, que se lo está pasando en grande y que está a punto de llegar a la Serie de Campeonato de la Liga Americana.
Munetaka Murakami llegó al South Side en diciembre firmando un contrato de US$34 millones. Antes de lanzar su primer pitcheo, pidió que le instalaran asientos con bidé TOTO Washlet en el vestuario. Eso fue una señal: este no sería un jugador más. Anunció su llegada con jonrones en sus tres primeros partidos de la MLB, convirtiéndose apenas en el cuarto jugador en la historia en lograrlo y el primero en hacerlo con franela de los Sox. Con 1.88 metros de estatura, una velocidad de salida promedio cercana a los 151 kilómetros por hora y una tendencia a conectar pelotas que superan los 400 pies, a "Mune" le decían "Murakami-sama" en Japón por razones muy concretas.
Lo que nadie vio venir fue la rareza encantadora de su personalidad. El calcetín blanco que sacó de su chaqueta en la conferencia de prensa de presentación. La figura cabezona repartida en julio que llevaba impresa su frase "Tengo potencia". Y la entrevista viral tras el pase a playoffs contra los Kansas City Royals, cuando Brooke Fletcher le pidió que calificara la celebración del uno al 10 y él respondió: "¡100! No, 10. No, ¡100!". Luego contó que había abierto cien botellas de champán. La gente se rindió a él.
Pero detrás de la alegría hay béisbol serio. Murakami conectó 14 jonrones antes de lograr su primer doble en Grandes Ligas, una estadística casi imposible para un debutante. Ya traía en la mochila un título olímpico y un campeonato del Clásico Mundial de Béisbol con Japón. A sus 26 años, simplemente estaba trasladando ese poder a otro escenario. El equipo que en 2024 perdió 121 juegos (récord en la era moderna), y que en 2025 acumuló 102 derrotas, ganó este lunes 4-3 sobre los Cleveland Guardians y está arriba 2-0 en la Serie Divisional al mejor de cinco, a un paso de la ALCS. Ningún equipo en la historia había logrado clasificarse a playoffs tras dos temporadas consecutivas con 100 derrotas; que Chicago lo haya hecho luego de tres seguidas era directamente impensable.
La magia tiene nombre y apellido: Jordan Leasure. En abril, el relevista compró una varita de juguete de US$20 para entretener a Mike Vasil, lanzador que sufrió un desgarro en el ligamento colateral cubital en marzo y quedó fuera de combate toda la temporada. Sus compañeros insistieron en que viajara con el equipo. Vasil empezó a "lanzar hechizos" desde el banquillo mientras Chicago bateaba, y el mes siguiente el equipo se convirtió en uno de los más calientes del béisbol. Murakami, por supuesto, tiene su hechizo favorito y se lo pide a Vasil con nombre y todo. Una transmisión captó la escena: Mune siguiendo la varita con los ojos, estremeciéndose al recibir "el hechizo" y luego saliendo a conectar un jonrón contra los Cubs.
Los White Sox van clasificaron para su primera serie de postemporada desde 2021 y ganaron por primera vez en una ronda desde su participación en la Serie Mundial de 2005. Miguel Vargas ladra cada vez que alguien conecta un cuadrangular. Sam Antonacci se disfrazó de Spider-Man para ir al cine. Y el papa León XIV, oriundo de Chicago, se suma al alboroto con su respaldo espiritual. Si hay un equipo que hoy resume por qué el béisbol sigue siendo el deporte más impredecible y humano del planeta, es este.
La diversión, según quienes los cubren de cerca, no es descuido: es combustible. Saben perfectamente lo que está en juego en cada lanzamiento. Pero se permiten el lujo de disfrutarlo, y esa energía contagia. Munetaka Murakami llegó de Japón con un maletín de poder puro y un sentido del humor que nadie esperaba. Y de paso, consiguió que los bidés tuvieran un lugar en la conversación de playoffs.
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