La MLB Firma Acuerdos Verbales Con Niños Dominicanos Desde Los 11 Años
Una investigación revela que los equipos de Grandes Ligas sortean la norma de los 16 años con pactos de palabra, y que hasta 500 millones de dólares en bonos han terminado en manos de entrenadores y prestamistas.

El sistema de reclutamiento de béisbol en la República Dominicana tiene una grieta que corre desde hace más de una década. Equipos de las Grandes Ligas cierran acuerdos verbales con niños dominicanos desde los 11 años, mucho antes de los 16 que exige el reglamento de la liga. Una investigación periodística de largo alcance expone cómo funciona ese engranaje y quiénes se benefician a expensas de los propios prospectos.
Las reglas de la MLB prohíben firmar oficialmente a cualquier jugador menor de 16 años. Pero esa barrera se esquiva con pactos de palabra que, en algunos casos, mueven millones de dólares. El resultado: familias que creen haber asegurado el futuro de sus hijos quedan atadas a compromisos informales, sin protección legal alguna.
El dinero en juego es enorme. Entre 2012 y principios de 2026, los equipos pagaron 1,042 millones de dólares en bonos a jóvenes dominicanos. De ese total, expertos del sector estiman que hasta 500 millones fluyeron casi de inmediato hacia entrenadores y prestamistas, antes de que los propios jugadores pudieran tocar un centavo.
La investigación pone el foco en el prestamista dominicano Santo Caraballo, a quien señala como socio de negocios de David "Big Papi" Ortiz, exestrella de los Medias Rojas de Boston. Caraballo no respondió a las conclusiones que le fueron presentadas. Por su parte, Ortiz, a través de su abogado, declaró que jamás autorizó a Caraballo a usar su nombre para ganarse la confianza de jóvenes prospectos o sus familias, y que se distanció de él hace entre año y medio y dos años.
La MLB, por su parte, declinó comentar y se remitió a declaraciones anteriores de responsables de la liga que ya habían pedido reformar el modelo dominicano. Una postura que, a la luz de estos hallazgos, luce insuficiente.
La magnitud del problema se entiende mejor con una cifra: cada año, los equipos firman a unos 450 jóvenes dominicanos. Menos del 10% llegará a jugar alguna vez en las Grandes Ligas. El resto queda en el camino, muchas veces sin el dinero prometido, sin carrera profesional y con años de infancia sacrificados en los que los niños dominicanos desde los 11 años ya eran tratados como activos de un negocio.
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