Ronald Acuña Jr. Juega El Juego 4 Con Rodilla Derecha En Duda
El venezolano podría quedarse como bateador designado mientras los Bravos pelean por sobrevivir ante los Dodgers en la SDLN.

Una molestia en la rodilla derecha de Ronald Acuña Jr. pone en riesgo su participación defensiva en el momento más crítico de la postemporada de Atlanta. Los Bravos llegan al Juego 4 de la SDLN este miércoles 7 de octubre al borde de la eliminación, y la incertidumbre física de su mejor pelotero complica todavía más un panorama ya de por sí difícil.
La lesión de Acuña en la rodilla apareció en el Juego 2, cuando se deslizó en segunda base intentando un robo. El martes en el Juego 3, los Bravos ya tomaron precauciones: movieron al venezolano del jardín derecho al puesto de bateador designado de último momento. El ajuste no rindió frutos ni con el bate. Acuña se fue de 3-0 con una base por bolas y un ponche, y Atlanta cayó 3-1 ante Los Ángeles Dodgers para quedar al borde de la eliminación.
El manager Walt Weiss no despejó dudas tras el partido. "No estoy seguro acerca de mañana. Veremos cómo se siente cuando llegue", dijo. Esa respuesta, más carga que alivio, resume el momento del club.
El efecto dominó de jugar a Acuña como designado sería inmediato. Drake Baldwin tendría que pasar de designado a receptor, lo que dejaría a Sean Murphy, el receptor habitual del abridor Tyler Mahle, fuera del cuadro inicial. Murphy ha cacheteado a Mahle en todas sus salidas desde que fue adquirido en la Fecha Límite de Cambios, un detalle que no es menor cuando el equipo se juega la vida.
En el campo, el hondureño Mauricio Dubón sería necesario en los jardines, lo que abriría la puerta para que Ha-Seong Kim, quien batea apenas de 30-1 desde el 12 de septiembre, ocupe el campo corto. Una alternativa sería mantener a Dubón en las paradas cortas y colocar a Lane Thomas en los jardines, aunque Thomas acumula un OPS de apenas .664 de por vida contra lanzadores derechos como el abridor de los Dodgers, Tyler Glasnow.
La ironía del momento es que Acuña venía encendido. Cerró la temporada regular con un OPS de .997 en sus últimos 26 juegos. Pero en la postemporada la llama se ha apagado: de 15-3, sin extrabases y sin carreras empujadas. Ahora, la pregunta no es solo si puede producir, sino si puede siquiera tomar el jardín.
Para los Bravos, la ecuación es simple y brutal: ganar el Juego 4 hoy o empacar. Si logran forzar un Juego 5, la serie regresaría a Los Ángeles para el juego decisivo. Pero primero hay que sobrevivir este miércoles, con o sin Acuña en el campo.



