Los Yankees Van Contra La Historia Ante Los Rays En El Juego 3
Tampa Bay arriba 2-0 en la Serie Divisional de la Liga Americana, Nueva York batea .086 en la serie y Max Fried sale al montículo este miércoles 7 de octubre en el Bronx con la temporada en juego.

El marcador es brutal, el bateo ha sido fantasmal y cuatro errores en un solo juego dejaron al descubierto a un equipo que apenas reconoce su propia sombra. Los Yankees van contra la pared y contra la historia este miércoles 7 de octubre, cuando reciben a los Rays en el Juego 3 de la Serie Divisional de la Liga Americana en el Yankee Stadium, obligados a ganar o ir a casa.
Tampa Bay llega al Bronx con ventaja de 2-0 en la serie, y la estadística pesa como una losa: los equipos que han liderado 2-0 en una serie de postemporada al mejor de cinco han avanzado en 83 de 93 ocasiones, un porcentaje de 89.2%. Con el formato de local/visitante 2-2-1, el número es aún más aplastante: 33 victorias en 36 series para el equipo que dominó los dos primeros juegos. Solo diez franquicias en la historia han logrado remontar desde ese abismo, y la última fue, irónicamente, la propia versión de los Yankees del 2017, cuando le ganaron tres seguidos al entonces campeón de la Liga Americana, Cleveland.
Pero primero hay que hablar del bateo, porque lo que han hecho los Yankees con el madero en esta Serie Divisional no tiene otro nombre: vergüenza deportiva. En los primeros 18.0 episodios de la serie, el único que golpeó con autoridad fue Ben Rice, con dos cuadrangulares el lunes en el Juego 2, las únicas dos carreras del equipo en ese tramo. El resto del lineup colectivo batea .216/.270/.288 en esta postemporada, y específicamente frente a los Rays van de 58-8, un ridículo .086 con porcentaje de embasarse de apenas .145. Eso no es un slump: es un apagón.
"Tenemos que traer nuestro juego", reconoció el manager Aaron Boone, quien pidió calma sin renunciar a la urgencia. "Hay que tener un nivel de calma en estos casos, porque tampoco quieres estar en una situación en que estés presionando demasiado, tratando de hacer más de lo que eres capaz. Se trata de hacer tu trabajo ahora."
A la sequía ofensiva se sumaron cuatro errores en el Juego 2, que le regalaron a Tampa Bay tres de sus cinco carreras. Cometer igual número de pifias que hits en un partido de postemporada no es solo una mala noche: es un colapso. Boone no lo endulzó: "Los primeros dos encuentros, y especialmente el Juego 2, no fueron bonitos. No fue lo suficientemente bueno, obviamente. Tenemos que jugar un béisbol más limpio."
El encargado de detener la hemorragia será Max Fried, el abridor designado para este miércoles. El zurdo llega sabiendo exactamente lo que hay en juego. "Es un juego a ganar, sí o sí", dijo Fried sin rodeos. "Si no ganamos, vamos a casa. Aquí es donde lo dejas todo en el terreno. Para esto es que hemos trabajado." Fried necesitará que la defensa no lo traicione, algo que en el Juego 2 no ocurrió.
Hay un hilo al que aferrarse: el Yankee Stadium. Nueva York terminó la temporada regular con récord de 48-34 en casa en el 2026, incluyendo las dos victorias sobre los Medias Rojas en la ronda del Comodín la semana pasada. Y la herida de hace un año todavía duele de la manera correcta: frente a los Azulejos de Toronto, los Yankees perdieron los primeros dos juegos de la ronda divisional en Canadá, reaccionaron con un triunfo en el Bronx gracias a un cuadrangular de Aaron Judge y luego cayeron en el Juego 4. Judge, que protagonizó esa remontada parcial, sigue fuera de acción por lesión ahora mismo, ausencia que pesa en cada turno al bate del lineup. La historia advierte, pero también recuerda que estos Yankees saben remontar. Esta noche tienen que demostrarlo.



