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Red Bull No Resolverá Sus Problemas De Arrancada Hasta 2027

Laurent Mekies, director del equipo, admite que el problema es multidimensional y afecta al motor, la caja de cambios y el embrague, y que solo los cambios de hardware del proyecto 2027 darán la solución definitiva.

Por DF Sports F1 · 27 de octubre de 2026 · 3 min de lectura
Max Verstappen en la parrilla de salida con el Red Bull durante un Gran Premio de la temporada 2026
Max Verstappen en la parrilla de salida con el Red Bull durante un Gran Premio de la temporada 2026

Las arrancadas de Red Bull siguen siendo la herida abierta de una temporada en la que el equipo de Milton Keynes ha reconstruido su competitividad carrera a carrera. El problema no es menor ni puntual: el propio Laurent Mekies, director del equipo, lo calificó de "multidimensional" y dejó claro que la solución definitiva no llegará en lo que queda de 2026. Habrá que esperar al proyecto 2027.

La evidencia más reciente quedó expuesta en Austin. Tanto Max Verstappen como Isack Hadjar salieron con arranques poco convincentes desde posiciones distintas de la parrilla. Hadjar perdió dos plazas ante los Ferrari en los primeros metros, y Verstappen desperdició la oportunidad de presionar a Antonelli. No fue un caso aislado: desde el inicio de la temporada, los pilotos de Red Bull y de su equipo satélite Racing Bulls han retrocedido posiciones en salidas que deberían haber sido plataformas de victoria.

"El rendimiento en la arrancada involucra prácticamente a todos los departamentos de la empresa, a excepción de la aerodinámica", explicó Mekies tras el Gran Premio de Estados Unidos en Austin. "Entran en juego el motor, la caja de cambios, el embrague y otros aspectos. Desde el principio de la temporada hemos visto que no somos la referencia en la salida." La frase es tan honesta como reveladora: un equipo que aspira al podio en cada carrera reconoce que su punto más débil pesa doble precisamente porque el resto del monoplaza ha mejorado.

Y de mejoras ha habido. El RB ahora se pelea con regularidad por los primeros puestos, lo que habla bien del trabajo de desarrollo realizado desde unos comienzos de año complicados. Pero ese mismo progreso convierte cada posición perdida en la salida en un lastre mayor: perseguir en tráfico denso, en aire sucio, obliga a arriesgar estrategia y neumáticos. "Aunque hemos logrado reducir la brecha, todavía no somos la referencia", admitió Mekies.

El fondo técnico del problema tiene dos raíces. La primera apunta al turbo: sin el MGU-H disponible para inyectar energía al compresor desde parado, es extraordinariamente difícil llevarlo a su ventana de trabajo óptima antes del semáforo verde. La FIA concedió cinco segundos extra en la parrilla precisamente para paliar este déficit, pero ese tiempo adicional con el motor a altas revoluciones introduce una variable nueva y complica aún más la gestión de las temperaturas. La segunda raíz la señaló el propio Hadjar con crudeza: "El embrague necesita una revisión a nivel de diseño. De momento es demasiado delicado y sufre particularmente con la gestión de las temperaturas. Es una pesadilla."

El resultado es una ventana de trabajo excesivamente estrecha. Cuando todo cuadra, las arrancadas son buenas; cuando hay una microvariación en la temperatura o en el tacto sobre el embrague, el daño está hecho antes de llegar a la primera curva. Lo que falta, en definitiva, es constancia, y esa constancia exige hardware nuevo, no ajustes de software.

"Sé perfectamente que no nos convertiremos en la referencia antes de que termine el año: se necesitarán modificaciones significativas en el proyecto y cambios de hardware, aspectos que solo veremos la próxima temporada", dijo Mekies. Según recoge el análisis técnico de Motorsport.com, esas modificaciones buscarán mejorar la interacción entre embrague, caja de cambios y turbo, el triángulo que hoy convierte cada salida en una apuesta. Hasta entonces, las arrancadas de Red Bull seguirán siendo la variable impredecible de cada Gran Premio.

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