Norris Explica Su Disculpa Pública A Colapinto Tras El Choque En Bakú
El campeón de F1 aclaró que ya había hablado en privado con el argentino antes de publicar su mensaje en redes, y reconoció que sus palabras estuvieron mal.

Lando Norris llegó al circuito de Sepang este jueves con una conversación pendiente de explicar. Su disculpa pública a Colapinto, publicada el martes en redes sociales, había generado tanto ruido como el propio choque en Bakú que la originó. Y el campeón mundial decidió aclararlo todo frente a los medios.
La historia arranca el sábado del Gran Premio de Azerbaiyán, cuando el monoplaza del piloto de McLaren quedó fuera de carrera tras un toque con Franco Colapinto. Norris respondió furioso: pidió abiertamente la suspensión del argentino de Alpine, calificando su maniobra como indigna de un piloto de F1. Las palabras salieron en televisión, llegaron a millones y desataron una ola de abuso en línea hacia el británico.
Antes de publicar nada en redes, Norris habló en privado con Colapinto. "No hizo falta que fuera una conversación larga. Me disculpé con él por las palabras y algunas de las cosas que dije que estuvieron mal, y él se disculpó conmigo por el incidente y, obviamente, por el choque", explicó el piloto. Después vino la disculpa pública, y la pregunta inevitable: ¿por qué hacerla también en redes?
"Yo le dije a Franco lo que quería decirle y él es realmente la única persona con la que necesito disculparme. No necesito hacerlo en las redes sociales", reconoció Norris. Pero añadió que el contexto lo obligó a dar ese paso: "Hubo mucho ruido de fondo y pensé que era sensato anunciar o mostrar que me había disculpado. Como ocurrió en televisión y porque fue algo que dije en televisión, me pareció justo compartirlo con todos porque todos lo vieron".
La disculpa pública a Colapinto se enmarca, además, en algo que Norris considera parte de su carácter. "Acepto que yo estaba equivocado. Creo que en general soy siempre una de las primeras personas, al igual que cuando se trata de mi conducción, en aceptar cuando hice algo mal", dijo el campeón.
Sobre el abuso en línea que recibió, Norris marcó una línea clara. Entiende la pasión de los aficionados y hasta la respeta en cierta medida, pero las amenazas de muerte van, en sus palabras, "muchísimo más allá de ser un aficionado de un deporte". Y fue directo al señalar responsables: las plataformas, los deportes y los propios deportistas tienen que hacer más para frenar ese tipo de comportamientos, porque no todos tienen la misma capacidad de manejarlo.
Entre tanta tensión, Norris se permitió un gesto humano sobre el piloto argentino: "Me gusta mucho Franco, es un tipo muy agradable. Siempre hablamos durante nuestras caminatas por el circuito, en los desfiles de pilotos. Paso bastante tiempo con él". Así cerró el capítulo Bakú, al menos por ahora, antes de que las luces se apaguen en Sepang.
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