Fernando Alonso Regresa A Singapur, Escenario De Su Único Grand Chelem En La F1
En 2010, las calles de Marina Bay fueron testigo de la actuación más completa del asturiano: pole, vuelta rápida, 61 vueltas al frente y victoria por apenas 293 milésimas sobre Vettel.

Hay circuitos que se quedan grabados en la memoria de un piloto para siempre. Para Fernando Alonso, Singapur es uno de ellos. El Gran Premio de Singapur tiene un significado único en la carrera del asturiano: fue el escenario de su único Grand Chelem en la Fórmula 1, esa hazaña que exige pole position, vuelta rápida, liderar todas las vueltas y ganar la carrera. Todo eso ocurrió en 2010, su primer año vestido de rojo con Ferrari. Y ahora regresa a Marina Bay tras lo que ha sido su mejor actuación de la temporada actual, ese octavo puesto en el Gran Premio de Bahréin disputado en Malasia.
La magnitud del logro se entiende mejor con nombres propios. Pilotos como Alain Prost, Graham Hill o Emerson Fittipaldi, campeones del mundo, jamás consiguieron un Grand Chelem. Alonso lo hizo. Y no fue un fin de semana regalado.
La Fórmula 1 llegó a Singapur aquel año después de Italia, donde Alonso había celebrado su tercera victoria de la temporada. La diferencia con Mark Webber, líder del campeonato, era de 21 puntos. Marina Bay se pintaba como la gran oportunidad para meterse de lleno en la pelea por el título. Pero Red Bull llegó con fuerza: Webber dominó la primera práctica libre y Sebastian Vettel mandó en las dos siguientes. Alonso fue creciendo sesión a sesión hasta terminar segundo en los Libres 3, sin ser el gran favorito de cara a la clasificación.
Entonces llegó el sábado por la noche. La pole. Alonso se la sacó a Vettel por apenas 67 milésimas. El alemán lo admitió sin rodeos: tenía coche para ser primero, pero tuvo que conformarse con el segundo lugar. Esa reflexión dice todo sobre el valor de aquella vuelta clasificatoria. La parrilla quedó con Alonso adelante, Vettel detrás, y los McLaren de Hamilton y Button en la segunda fila. Webber, el líder del campeonato, arrancó desde el quinto puesto en un trazado donde adelantar es casi un arte marcial.
Las 61 vueltas de carrera fueron un ejercicio de resistencia máxima. Cada vez que Alonso apretaba, Vettel respondía. El Red Bull nunca se alejó lo suficiente. En la tercera vuelta, un coche de seguridad le dio a Webber la oportunidad de parar en boxes y meter presión desde la estrategia. La clave llegó en la parada del propio Alonso: Ferrari ejecutó un pit stop limpio y rápido que le permitió salir por delante de Vettel y mantener el liderato. El Grand Chelem todavía era posible.
En las últimas diez vueltas, la tensión fue casi física. Vettel rodaba a menos de un segundo del Ferrari. Alonso marcó la vuelta rápida en el giro 58; Vettel respondió en el siguiente y se puso a solo 165 milésimas. Pero Fernando aguantó. Cruzó la meta con 293 milésimas de ventaja, con las 61 vueltas lideradas, con la pole y con la vuelta rápida en su bolsillo. Grand Chelem completo. El único de su carrera. Y el único conseguido por un piloto de Ferrari en Singapur hasta hoy.
Aquel fin de semana también dejó cifras históricas. Fue la victoria número 25 del bicampeón, con la que superó a Juan Manuel Fangio e igualó a Niki Lauda y Jim Clark. Además, alcanzó el podio número 60 de su carrera, igualando el total de Nelson Piquet. En el Mundial, Alonso adelantó a Hamilton y se colocó segundo, a solo 11 puntos de Webber, que terminó tercero en Singapur. Vettel quedó a 21 puntos de su propio compañero de equipo.
Con cuatro carreras por delante después de aquella noche perfecta en Marina Bay, Alonso declaró: "No sé si servirá, pero pelaré por el título hasta el final". El resto es historia de la Fórmula 1. Ahora vuelve al lugar donde lo dio todo, buscando más de lo mismo.



