Ineos Netcompany Usa Inteligencia Artificial Para Mejorar Su Aerodinámica
La escuadra del WorldTour anunciará en los próximos días un acuerdo con AiRO, una startup alemana que crea gemelos digitales de los corredores y promete un ahorro promedio de 26 vatios sin pisar un túnel de viento.

Unos pocos vatios pueden decidir una carrera. Y en esa búsqueda obsesiva de velocidad, la inteligencia artificial en la aerodinámica del ciclismo está a punto de cambiar las reglas del juego. El equipo Netcompany Ineos, uno de los referentes del WorldTour de la UCI, anunciará en los próximos días su acuerdo con AiRO, una startup tecnológica alemana que fabrica, en esencia, un túnel de viento de bolsillo alimentado por modelos digitales y computación de fluidos.
La empresa fue fundada hace apenas 14 meses por el ingeniero Ingmar Jungnickel, con experiencia olímpica y entre cuyas obras figura el desarrollo de la Specialized S-Works Venge. El equipo de AiRO incluye también a Konstantin Usachev, ex desarrollador de software en Specialized, y al doctor Matt Williams, ex ingeniero aerodinámico de McLaren en la Fórmula 1. No es un laboratorio de garaje: es un cruce entre la alta tecnología del pelotón ciclista y la élite del automovilismo.
El proceso arranca con una serie de fotografías del corredor. A partir de ellas, la plataforma construye una réplica virtual tridimensional que recrea con precisión la posición del ciclista sobre la bicicleta. Con ese modelo en pantalla, el equipo técnico puede correr simulaciones aerodinámicas avanzadas sin necesidad de desplazarse a un túnel de viento convencional, que implica costos elevados y agendas difíciles de cuadrar durante la temporada.
La herramienta más reciente de AiRO se llama Vayu y combina inteligencia artificial con dinámica computacional de fluidos (CFD). Su velocidad es lo que más impresiona: analiza cambios de posición o de equipamiento en cuestión de segundos. Una de sus funciones más llamativas permite probar instantáneamente más de veinte modelos de casco distintos sobre un mismo corredor, en decenas de posiciones de cabeza diferentes. Eso equivale, según el alcance que detalla Cycling News, a cientos de sesiones de prueba condensadas en minutos.
La tecnología también es capaz de evaluar más de un centenar de pequeños ajustes posturales, desde la colocación de brazos y hombros hasta el ángulo de la cabeza, y clasificarlos según el beneficio aerodinámico que aportarían. Y hay un detalle que abre puertas todavía más grandes: el sistema puede trabajar sobre el modelo digital incluso cuando el ciclista no está presente, lo que permite detectar problemas biomecánicos antes de llevar cualquier cambio a la carretera.
Para el Ineos, la principal ventaja es la democratización interna. Este sistema podría extender los estudios aerodinámicos a toda la plantilla, no solo a los líderes del equipo. Además, agiliza la exploración de nuevas ideas y facilita el análisis de posiciones en carretera, históricamente más complejas de estudiar que las de contrarreloj.
El proyecto nació a través de una beca de innovación del comité olímpico estadounidense, con Los Ángeles 2028 en el horizonte. Los resultados ya fueron validados contra un túnel de viento convencional mediante revisión científica, con una correlación estrecha y un dato que lo dice todo: un ahorro promedio de 26 vatios. En ciclismo profesional, eso no es ruido; eso puede ser la diferencia entre atacar en el último kilómetro o mirar cómo se van los demás.
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