Cuatro Latinos Jugaron El Primer Partido Nocturno De La Serie Mundial Hace 55 Años
El 13 de octubre de 1971, Roberto Clemente, Manny Sanguillén, Jackie Hernández y Vic Davalillo marcaron una noche que cambió para siempre el béisbol de octubre.

La noche que cambió la Serie Mundial llegó un martes de octubre. Era el 13 de octubre de 1971 y el Three Rivers Stadium de Pittsburgh acogía el primer partido nocturno en la historia del Clásico de Octubre. Pero más allá del hito histórico, aquella noche tuvo una firma inesperadamente latina: cuatro peloteros de Latinoamérica estuvieron en el corazón de una victoria que los Pittsburgh Pirates consiguieron 4-3 sobre los Baltimore Orioles.
Roberto Clemente, Manny Sanguillén y el cubano Jackie Hernández arrancaron como titulares en la alineación de Pittsburgh, mientras el venezolano Vic Davalillo entró posteriormente como bateador emergente. Cuatro países, una misma noche histórica.
Clemente fue el alma del equipo. Terminó 3-de-4 y estuvo presente en los momentos más tensos del partido. En el tercer episodio, un batazo suyo muy cerca del poste del jardín derecho fue declarado foul, pero aprovechó la continuación del turno para conectar sencillo; acto seguido, Al Oliver remolcó la carrera que igualó el marcador 3-3. En el quinto, Clemente volvió a golpear de sencillo. Tres imparables en la noche que Pittsburgh tardó en dominar.
Porque los Pirates habían comenzado de la peor manera posible. Baltimore los castigó 3-0 desde el primer episodio y el partido lucía cerrado. Entonces llegó Bruce Kison desde el bullpen y apagó el fuego: 6.1 entradas sin permitir carrera a los Orioles. Dave Giusti cerró los últimos dos capítulos y preservó el triunfo.
Jackie Hernández también tejió su parte en la historia. Abrió el sexto con sencillo, robó la segunda base y llegó hasta tercera, aunque no pudo cruzar el plato. Fue en el séptimo cuando la pelota se puso interesante de nuevo: Sanguillén conectó sencillo y luego Davalillo, entrando de emergente por Hernández, elevó hacia los jardines. Un error defensivo de Baltimore le permitió llegar a primera, y fue Milt May quien cerró la noche con el sencillo que metió a Bob Robertson con la carrera definitiva del 4-3.
Ante 51,378 aficionados, el béisbol empujó aquella noche una puerta que ya no volvería a cerrarse. Desde entonces, la Serie Mundial pertenece al horario nocturno tanto como a los días de otoño. Y los primeros en pararse bajo esas luces artificiales del Clásico de Octubre fueron, en buena medida, peloteros de Latinoamérica.
Pittsburgh terminó ganando aquella Serie Mundial en siete partidos. Roberto Clemente fue elegido Jugador Más Valioso, coronando una actuación que permanece entre las más recordadas de toda su carrera y que esa noche del 13 de octubre arrancó con tres sencillos bajo las luces del Three Rivers.
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