Verstappen Sale Octavo En Bakú Tras Un Problema De Motor Que Arruinó Su Mejor Oportunidad De Ganar
El tetracampeón reconoció que Azerbaiyán era la mejor chance de Red Bull en lo que resta de 2026, antes de que Mercedes incorpore su actualización en Malasia.

El fin de semana en Bakú empezó bien para Max Verstappen. Se sentía cómodo en el coche, estaba "encima de todo" en cada sesión y veía el Gran Premio de Azerbaiyán como la ventana perfecta para que Red Bull se llevara una victoria en 2026. Entonces llegó la clasificación, y con ella el golpe más duro de la temporada.
Un problema con el motor de combustión interna le costó a Verstappen una posición en la primera fila del Baku City Circuit. El tetracampeón del mundo ya perdía medio segundo en las rectas frente a su compañero de equipo Isack Hadjar incluso antes de que una bandera amarilla provocada por Lando Norris y un fallo en la batería complicaran aún más su vuelta. El resultado: largará octavo el domingo 27 de septiembre, mientras George Russell se quedó con la pole.
La ironía es que el propio Russell describió a Verstappen como la mayor amenaza para la victoria. Cuando le trasladaron esas palabras en el paddock, el neerlandés respondió con una sonrisa: "¡Eso está bien, si él piensa así!" Pero rápidamente puso los pies en el suelo: "Son realmente rápidos. Creo que quizá sean un poco demasiado fuertes para nosotros, aunque voy a darlo todo para luchar por el podio."
Lo que más duele no es solo el octavo puesto. Es el contexto. Verstappen tiene clarísimo que esta era la mejor oportunidad de Red Bull para ganar un gran premio en lo que queda del año: Mercedes recibirá una actualización importante en el Gran Premio de Malasia la próxima semana, lo que probablemente los hará aún más fuertes. "Esta era la oportunidad de ganar. Y desde luego hemos hecho un gran trabajo arruinando esa oportunidad", dijo sin filtros a medios neerlandeses en Bakú.
Red Bull ya tiene disponible su último gran paquete de actualizaciones de la temporada, y según Verstappen ese paso fue "decente". El problema es que no es suficiente para competir de tú a tú con Mercedes a lo largo de los fines de semana restantes, menos aún cuando los problemas mecánicos siguen apareciendo. "Parece que algo sale mal cada fin de semana", ha dicho el piloto en varias ocasiones durante el año.
Con todo, Verstappen logró poner las cosas en perspectiva. No está en la lucha por el campeonato, lo que amortigua el golpe, pero la rabia que siente la lee como una señal positiva: "Estoy genuinamente frustrado por ello, y eso significa que todavía me importa mucho. Siempre intento sacar el máximo, y cuando eso no es posible, sigue siendo muy frustrante." Su único año sin victorias en F1 fue 2015, y evitar que 2026 se convierta en el segundo sigue siendo un objetivo que le quema.
El tetracampeón no se cierra a pelear desde atrás el domingo. "Eso depende de cómo se desarrolle la carrera y de cómo sea nuestro ritmo", admitió. Pero también fue honesto con lo que viene: para 2027, Red Bull necesitará dar un paso mucho más grande en el coche y en la unidad de potencia si quiere volver a competir al frente. Por ahora, el circuito urbano de Bakú le cierra la puerta antes de abrirla.
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