Los Cerveceros Aplastan 10-1 A Los Rays Y Lideran La Serie Mundial 3-0
Un quinto inning de ocho carreras con dos outs, histórico en 122 ediciones del Clásico de Otoño, hundió a Tampa Bay en el Juego 3.

No hubo remontada posible. En el Tropicana Field de St. Petersburg, los Milwaukee Brewers demostraron el lunes 27 de octubre que van por el primer título de su historia: aplastaron 10-1 a los Tampa Bay Rays y se marcharon con ventaja de Serie Mundial 3-0, un paso de la coronación.
El golpe mortal no llegó en el primer inning ni en el noveno. Llegó en el quinto, con dos outs y las bases llenas, cuando todo parecía que los Rays podían escapar del aprieto. No escaparon. Lo que vino a continuación fue un aluvión de ocho carreras consecutivas, todas anotadas con dos outs, que hizo historia: ningún equipo en las 122 ediciones del Clásico de Otoño había logrado algo así. Fue el inning que selló, de golpe, el destino del encuentro.
Freddy Peralta, el abridor de Tampa Bay, no pudo completar ese quinto episodio. Antes del desastre, los Cerveceros ya ganaban 2-0 gracias a sencillos remolcadores de Christian Yelich y William Contreras en el segundo inning, este último con la ayuda de un error del jardinero Víctor Mesa Jr. Pero la explosión real llegó cuando Junior Caminero tiró a segunda para intentar forzar a Yelich, quien fue declarado inicialmente out. Los Cerveceros pidieron revisión. Tenían razón. Las bases quedaron llenas y la carnicería comenzó: Brice Turang empujó dos con sencillo, Garrett Mitchell remolcó una con bateo y corrido, Cooper Pratt aportó doble de dos carreras, Sal Frelick extendió la ventaja a 8-0 con línea al left y, tras el relevo de Cole Sulser, David Hamilton y Jackson Chourio cerraron la cuenta con un sencillo y un doble, respectivamente. Diez a cero antes de que terminara el quinto.
Chourio, la joya venezolana de Milwaukee, acumulaba cuatro hits al cierre de ese inning, a un solo imparable del récord para un solo juego en Serie Mundial. Todos los titulares de los Cerveceros se embasaron y ocho de los nueve impulsaron al menos una carrera. Lo más llamativo: no cayó ni un jonrón. Fue apenas la decimosexta vez en la historia, y la primera desde el Juego 4 de 2014 (Reales vs. Gigantes), que un equipo anota diez o más sin disparar un cuadrangular.
En el montículo, Robert Gasser fue impecable: seis entradas, un solo hit, un boleto y tres ponches. El bullpen de Milwaukee sostuvo el trabajo hasta el noveno inning, cuando los Rays anotaron su única carrera tras el regreso de Brandon Woodruff al montículo después de casi cuatro meses de ausencia. Fue un dato anecdótico dentro de una noche que los Rays prefieren olvidar.
La derrota los deja en una posición casi terminal. Solo los Boston Red Sox de 2004, en la Serie de Campeonato de la Liga Americana, han remontado un déficit de 0-3 en una serie al mejor de siete. Para repetir esa hazaña, Tampa Bay necesitará encontrar respuestas que esta noche en el Tropicana Field simplemente no tuvo: su defensa, antes sólida en octubre, volvió a fallar, y su alineación basada en contacto y velocidad sigue bateando por debajo de .200 y regalando outs en las bases.
Los Cerveceros, en cambio, avanzan con la cadencia de un equipo que sabe exactamente lo que hace: seis victorias cuando el rival anota primero, siete remontadas en esta postemporada. No es magia. Es béisbol ejecutado a la perfección.
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