Los Tigres Del Licey Dejan Sin Hit A Los Toros Del Este En Partido Histórico
Siete lanzadores combinados silenciaron a los romanenses 3-0, en el duodécimo juego sin hit ni carreras del béisbol profesional dominicano.

Con dos outs en la novena entrada y la carrera del empate parada en el plato, Jean Carlos Mejía tomó el montículo. Los Toros del Este tenían dos corredores en circulación y la hazaña se sentía temblar. Mejía no parpadeó: ponchó consecutivamente a Ronny Simon y Jesús Sánchez, y los Tigres del Licey dejaron sin hit a los Toros del Este para escribir otro capítulo imborrable en la historia de la pelota dominicana.
El marcador final fue 3-0, pero la verdadera dimensión de la noche va más allá del pizarrón. Los Tigres del Licey dejaron sin hit ni carreras a los romanenses por segunda vez en su historia, ambas con idéntico resultado. Siete lanzadores se turnaron en el montículo azul para completar el duodécimo partido sin indiscutibles de toda la historia del béisbol profesional dominicano, y el primero en que más de cinco serpentineros comparten ese honor.
Luis Gil fue el encargado de abrir el fuego y trabajó dos entradas y un tercio. Randel Clemente cubrió los dos tercios restantes del tercer inning, y luego Alexander Cornielle, Michael Arias, Luis Frías y Wander Suero pusieron una entrada cada uno. Fue Mejía quien recibió la pelota con el juego en la balanza y lo cerró con autoridad. En total, los bengaleses permitieron apenas cinco corredores en bases durante todo el compromiso, un dominio colectivo desde el montículo que ya quedó registrado en los libros.
Para los Toros del Este, la derrota duele doble: es el segundo partido sin hit ni carreras que reciben en su historia, y en las dos ocasiones el verdugo ha vestido de azul. El precedente más cercano data del 1 de noviembre de 2022, cuando los Tigres también ganaron 3-0 con Lisalverto Bonilla como abridor. La coincidencia es tan exacta que parece guion.
El contexto histórico agranda aún más la actuación. El primer partido sin hit ni carreras del béisbol profesional dominicano se remonta a 1954, cuando Diomedes "Guayubín" Olivo silenció a los Leones del Escogido en una actuación individual que marcó época. Siete décadas después, los azules demostraron que la hazaña puede ser colectiva, más compleja de coordinar y quizás más difícil de repetir. Los Tigres del Licey dejaron sin hit a sus rivales de una manera que la pelota dominicana no había visto antes.
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