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FÓRMULA 1

Verstappen Termina Tercero En Austin Entre Fallos De Radio Y Una Unidad De Potencia Errática

El tetracampeón reconoció que el podio llegó con ayuda del Safety Car Virtual, y propuso con ironía que Red Bull pase a comunicarse con señas tras otra carrera de problemas técnicos.

Por DF Sports F1 · 26 de octubre de 2026 · 3 min de lectura
Max Verstappen con el casco puesto en el cockpit del Red Bull Racing durante el Gran Premio de Estados Unidos en Austin
Max Verstappen con el casco puesto en el cockpit del Red Bull Racing durante el Gran Premio de Estados Unidos en Austin

Tercero. No ganando, no retirándose, sino tercero. Y eso, en la tarde de Austin, fue casi un milagro administrado por el Safety Car Virtual. Max Verstappen cruzó la meta del Circuit of the Americas por detrás de Kimi Antonelli, de Mercedes, y de Charles Leclerc, de Ferrari, acumulando una lista de contratiempos que arrancó mucho antes de la bandera a cuadros. Los fallos de radio en Red Bull volvieron a protagonizar el fin de semana, y esta vez el tetracampeón ya no pudo disimular el hartazgo.

En la rueda de prensa posterior al Gran Premio de Estados Unidos, un periodista le preguntó si era la segunda vez en la temporada que sufría problemas de comunicación con el muro de boxes. Verstappen lo cortó de inmediato: no era la segunda vez, ni remotamente. Había perdido la cuenta. Con esa ironía seca que lo caracteriza, sugirió que quizá el equipo debería pasarse a la comunicación gestual, porque además saldría más barata. Lo dijo en serio y en broma al mismo tiempo, y eso lo hacía más revelador que cualquier queja directa.

Los fallos de radio en Red Bull no afectaron solo al #1. Isack Hadjar, compañero de Verstappen y quien había arrancado desde el tercer puesto antes de caer hasta el sexto en meta, reportó que no podía escuchar con claridad a sus ingenieros durante la carrera. La consecuencia fue concreta: salió de boxes con un mapa de motor equivocado, un error que probablemente le costó posiciones en una tarde que ya tenía suficiente con lo suyo.

Para Verstappen, los problemas de comunicación fueron solo un capítulo de una historia más larga. La unidad de potencia entregó un rendimiento distinto vuelta a vuelta, curva a curva, sin que el piloto pudiera encontrar el ritmo que exige una carrera en el COTA. A eso se sumó una parada en boxes más lenta de lo esperado y decisiones de estrategia de neumáticos con las que el holandés no estuvo satisfecho. Demasiadas variables mal resueltas al mismo tiempo.

Con todo eso encima, el podio fue un alivio a medias. El propio Verstappen reconoció que el tercer lugar tuvo algo de fortuna, ya que el Safety Car Virtual que apareció en los últimos compases de la carrera reordenó el escenario a su favor. Lo aceptó sin dramatismo, pero también sin fingir que el resultado reflejaba el potencial del auto. Fue su décimo podio del año, una cifra respetable que no cambia el panorama general: con cinco rondas por delante, el campeonato de pilotos está fuera de su alcance.

La victoria de Antonelli, además, tiene implicaciones inmediatas. Si el italiano termina entre los nueve primeros en México el próximo fin de semana, el 1 de noviembre, será el campeón mundial de Fórmula 1 de 2026. Red Bull, mientras tanto, llega a ese Gran Premio enredado con McLaren en la batalla por el tercer puesto del campeonato de constructores. La tarde en Austin no ayudó: el equipo cayó por debajo de su propio estándar en la gestión de boxes y comunicación, algo que Verstappen señaló sin rodeos como inaceptable para lo que Red Bull suele ser.

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