Jesús De Miguel Muere Tras Un Golpe En El Pecho Que Le Causó Una Parada Cardíaca
El futbolista del CD Tenerife falleció este martes 3 de noviembre tras permanecer ingresado en la UCI del Hospital de La Candelaria. Una de las posibles causas es la commotio cordis, fenómeno que puede matar sin dejar rastro en el corazón.

Un choque. Un golpe en el pecho. Y el corazón de Jesús de Miguel se detuvo en pleno estadio. El futbolista del CD Tenerife murió este martes 3 de noviembre tras permanecer ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de La Candelaria, adonde llegó después de sufrir una parada cardiorrespiratoria durante el partido ante el Andorra FC. Tenía 30 años.
El golpe en el pecho que lo dejó tendido en el césped se produjo en los minutos finales del encuentro, en un choque con el portero rival, Owono. Los servicios de emergencia lograron reanimarlo sobre el terreno de juego y fue evacuado de urgencia al hospital, donde permaneció en la UCI hasta su fallecimiento, confirmado por el propio club tinerfeño.
Una de las posibles causas que barajan los especialistas es el commotio cordis o conmoción cardíaca, un fenómeno tan silencioso como letal. Según detalla la Dra. Wendy Tzou, profesora asociada de Medicina y directora médica de Electrofisiología Cardíaca en el Campus Médico Anschutz de la Universidad de Colorado en un artículo académico publicado en The Conversation, un impacto contundente en el tórax puede alterar por completo el sistema eléctrico del corazón sin dejar ningún daño estructural visible: sin costillas rotas, sin lesión en el músculo cardíaco.
Lo que hace al commotio cordis especialmente traicionero es el tiempo. Para que ocurra, el golpe en el pecho no solo debe ser fuerte, sino que debe coincidir con una fracción de segundo muy específica del ciclo eléctrico del corazón: el momento de la repolarización, cuando las células cardíacas se preparan para el siguiente latido. Si el impacto llega justo ahí, puede disparar señales eléctricas antes de que el corazón esté listo para recibirlas.
El resultado es la fibrilación ventricular, una arritmia en la que los ventrículos dejan de bombear sangre de manera organizada y empiezan a contraerse de forma caótica. El corazón, en lugar de impulsar la sangre hacia el cerebro y el resto del organismo, se convierte en una masa que tiembla sin control. Sin una desfibrilación inmediata, el desenlace es la muerte súbita.
Aunque la commotio cordis afecta con mayor frecuencia a niños y adolescentes, se han registrado casos en personas adultas. Jesús de Miguel tenía 30 años y, según apuntan los expertos, víctimas de este fenómeno suelen tener el corazón completamente sano y sin enfermedades cardiovasculares previas. Eso hace que el diagnóstico sea aún más desgarrador: no era una víctima anunciada. Era un futbolista en plena carrera al que le tocó recibir ese golpe en el pecho en el peor instante posible.
El fútbol español está de luto. La muerte de Jesús de Miguel reaviva el debate sobre los protocolos de emergencia en los estadios y la importancia de contar con desfibriladores accesibles y personal entrenado en el borde del campo. Segundos que, en este caso, pudieron marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
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