Boca Venció 1-0 A River En El Superclásico Y Está A Un Paso Del Título De La Liga
Con superioridad absoluta y un Di Lollo determinante, el Xeneize aprovechó la expulsión de Martínez Quarta para sellar su tercer triunfo seguido ante el Millonario. Ahora le basta ganar ante Defensa y Justicia para ser campeón.

Había 50,000 almas apretadas en La Bombonera y el guión ya estaba escrito desde los primeros minutos. Boca Juniors derrotó 1-0 a River Plate este domingo 1 de noviembre en el superclásico más decisivo de la temporada, y lo hizo con una autoridad que dejó pocas dudas: el título de la liga está al alcance de la mano.
El superclásico se rompió en el primer tiempo, cuando el VAR obligó al árbitro Nicolás Ramírez a expulsar al defensor de River Martínez Quarta por haberle abrazado a Merentiel para impedirle quedar mano a mano con el arquero. A partir de ese momento, lo que ya era un partido cómodo para el local se convirtió en un monólogo. Con un jugador menos, River resignó cualquier intención ofensiva y Boca se adueñó de la pelota con el criterio pausado de Leandro Paredes como director de orquesta.
El único gol de la tarde llegó desde una pelota parada. Un córner ejecutado por Villa encontró la cabeza de Di Lollo, que remató con una comodidad inusual para el calibre del partido, como si Rivero, su marcador, no estuviese encima. Antes, en los primeros dos minutos, Boca ya había advertido: Ascacíbar presionó una salida dubitativa del arquero Andrada, le robó el balón y desató un ataque que terminó en un centro de Blanco que Merentiel no pudo conectar bien.
La figura de la tarde fue Delgado, siempre disponible para recibir entre líneas, aunque quien más creció con el paso de los minutos fue el propio Ascacíbar. El mediocampista tuvo un cabezazo peligroso tras el gol, se desdoblaba constantemente para amenazar desde segunda línea y, cuando Paredes salió en los minutos finales, ocupó el centro del campo con naturalidad. Los aplausos de La Bombonera lo bañaron. Igual que en mayo en el Monumental, el tridente Paredes-Delgado-Ascacíbar fue muy superior a todo lo que River pudo oponer.
River, en cambio, exhibió sus costuras. Thiago Almada, presentado como la gran figura del plantel tras el mercado de pases de 70 millones de dólares, salió reemplazado cuando aún faltaban 20 minutos. Otamendi nunca dominó el juego aéreo. Correa, muy solo en ataque, no pudo imponer su gambeta. El joven Lucas Silva, de 19 años, quedó desbordado por la intensidad del superclásico y fue sustituido al descanso. Ni un córner lograron generar en toda la primera etapa. Montiel vio la roja en el segundo tiempo tras una entrada a destiempo sobre Blanco, lo que encendió aún más el malestar visitante con el arbitraje de Ramírez.
La derrota complica seriamente los planes del Millonario. Su regreso a la Copa Libertadores depende de ganar el Clausura, una arremetida que, según la crónica del partido publicada en La Nación, hoy se ve improbable.
Para Boca, en cambio, es el tercer superclásico seguido que gana, los tres con el mismo resultado: victorioso. El título de campeón de la liga depende ahora de una sola condición: ganar en La Bombonera ante Defensa y Justicia. Si se da, sería el primer título de la era Riquelme. La cancha lo sabe. Los paraguas amarillos lo celebraron. Y el estadio que late sin temblar ya se imagina la vuelta olímpica.
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