El Jonrón 61 De Roger Maris Cumple 65 Años Y Sigue En La Historia
Un 1 de octubre de 1961, Maris superó la marca legendaria de Babe Ruth. El Caribe, con Sammy Sosa a la cabeza, escribió después sus propios capítulos de poder.

Era el último partido de la temporada. Roger Maris llegaba al Yankee Stadium con 60 cuadrangulares, la misma cifra exacta que Babe Ruth había marcado en 1927. Treinta y cuatro años de historia pesaban sobre cada turno al bate. Faltaba uno.
En la cuarta entrada, Maris se paró frente al derecho Tracy Stallard, de los Boston Red Sox, y le mandó la pelota por encima de la verja del jardín derecho. El jonrón 61 de Roger Maris salió disparado hacia la inmortalidad y con él cayó uno de los récords más célebres del béisbol. Era el 1 de octubre de 1961, exactamente 65 años atrás.
La persecución de esa marca había consumido buena parte del verano. Su compañero Mickey Mantle también anduvo en la carrera y terminó la campaña con 54 cuadrangulares, pero fue Maris quien aguantó la presión hasta el último día. Acabó esa temporada de 1961 con 61 jonrones y 141 carreras impulsadas, y se coronó por segundo año consecutivo como el Jugador Más Valioso de la Liga Americana. Su récord resistió 37 años, hasta que Mark McGwire conectó 70 en 1998.
Y ahí, en aquella carrera de 1998, el Caribe entró en escena con toda su fuerza. El dominicano Sammy Sosa disparó 66 cuadrangulares con los Chicago Cubs y, aunque terminó detrás de McGwire, protagonizó una de las temporadas ofensivas más extraordinarias de la historia de las Grandes Ligas. Lo que hizo Sosa no quedó en anécdota: volvió a cruzar la barrera de los 60 en 1999 (63 jonrones) y otra vez en 2001 (64), convirtiéndose en el único pelotero en la historia de las Mayores con tres temporadas de 60 o más cuadrangulares.
El poder caribeño siguió dejando huella. David Ortiz, también dominicano, llegó a 54 jonrones con los Boston Red Sox en 2006. El curazoleño Andruw Jones disparó 51 con los Atlanta Braves en 2005. El venezolano Eugenio Suárez alcanzó 49 en 2019, superando los 47 que Andrés Galarraga había logrado en 1996. Ese mismo año, el cubano Jorge Soler cerró la temporada con 48, la mayor cantidad por un jugador nacido en Cuba, borrando los 47 de Rafael Palmeiro. Entre los mexicanos, Vinny Castilla tiene como tope los 46 que conectó con Colorado en 1998, mientras Carlos Delgado alcanzó 44 con Toronto en 1999, uno de los despliegues de poder más grandes de un bateador puertorriqueño.
Todas esas cifras ayudan a entender la magnitud de lo que ocurrió aquel 1 de octubre. Cuando el jonrón 61 de Roger Maris salió del Yankee Stadium, estaba entrando en territorio que ningún bateador había pisado antes en una temporada de Grandes Ligas. Después llegaron nuevas generaciones, nuevos récords y nuevos héroes del béisbol del Caribe. Pero la historia comenzó con ese batazo, con ese derecho de Boston y con un tipo que aguantó el peso de una temporada entera para llegar al último día y no fallar.
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