Jackson Chourio Lleva A Los Cerveceros A La Victoria Ante Los Padres En El Juego 2 De La SDLN
Un sencillo con dos outs y dos strikes ante Mason Miller en el noveno inning selló el 4-3 y empató la Serie Divisional.

El momento llegó con dos outs, dos strikes y el mejor cerrador en el campo contrario. Era el noveno inning del Juego 2 de la SDLN, la Serie Divisional de la Liga Nacional, este domingo 4 de octubre en el American Family Field. Los Cerveceros de Milwaukee estaban a un strike de doblar la rodilla. Jackson Chourio no lo dobló.
El jardinero venezolano conectó un sencillo limpio ante Mason Miller, el estelar cerrador de los Padres de San Diego, para darle a Milwaukee una victoria de 4-3 que sacude la serie y pone al equipo en pie de igualdad. Fue el tipo de batazo que se recuerda por décadas: frío, preciso, en el instante en que menos margen había para el error.
Solo había ocurrido dos veces antes en la historia de la franquicia en postemporada: el sencillo de Mike Moustakas que cerró el Juego 1 de la SDLN de 2018 ante los Rockies, y el legendario batazo de Nyjer Morgan por el medio del terreno en el décimo inning del Juego 5 de la SDLN de 2011 frente a los Diamondbacks, que le dio a Milwaukee su primera victoria en una serie de postemporada en 29 años. Este domingo, Chourio escribió la tercera página de esa historia.
El partido no había tenido demasiado brillo hasta ese instante. Fue uno de esos juegos que transcurren apretados, sin grandes explosiones ofensivas, con la tensión acumulándose inning tras inning. Pero los Cerveceros llegaron al noveno con vida, y eso, según el propio equipo, es lo que los distingue de los siete conjuntos de Milwaukee que llegaron a la postemporada en los ocho años anteriores sin alcanzar la Serie Mundial.
El jardinero central Garrett Mitchell lo había planteado la semana pasada con claridad: "Lo que se siente diferente es que seguimos en la pelea hasta el out 27. Este año, incluso cuando llegamos al último out, todavía tenemos una oportunidad". El domingo, Chourio lo demostró en el terreno.
La afición del American Family Field lo celebró como merecía: un estadio entero de pie ante una victoria que no llegó por la puerta grande, sino por la rendija más angosta, con dos strikes encima y la temporada respirando en el cuello.



