José Ramírez Y Los Guardians Buscan Golpe Letal En El Juego 2 Del ALCS Ante Los Rays
Cleveland llega encendido tras voltear el Juego 1, 7-3, en Tropicana Field. Parker Messick enfrenta a Freddy Peralta este martes 13 de octubre con los Rays de espaldas a la pared.

Tropicana Field todavía no se había vaciado del todo cuando quedó claro que el Juego 2 del ALCS ya era otra cosa. Cleveland llegó a St. Petersburg como visitante y salió con una victoria de 7-3 en el Juego 1, mostrando la clase de ofensiva tardía que pone nerviosos a cualquier equipo. Ahora, este martes 13 de octubre, los Rays de Tampa Bay necesitan ganar o viajar a Cleveland con 0-2 en contra, donde el calor de Progressive Field puede ser tan peligroso como cualquier serpentinero.
El lanzamiento inaugural del Juego 2 del ALCS está pautado para las 8 p.m. ET en Tropicana Field, con transmisión por TBS, truTV y HBO Max. En español, la señal de televisión corre por UniMas y la radio por TUDN Radio de Univision.
Todo camino en Cleveland lleva a José Ramírez. El tercera base dominicano arrastra un promedio de .348 (8-de-23) en seis juegos de postemporada, con OPS de 1.183 y ocho carreras impulsadas. Encima, tiene una racha de cuatro juegos consecutivos con al menos un RBI, récord compartido en la historia de Cleveland con Jim Thome y Sandy Alomar. "José es nuestro hombre", dijo el mánager Stephen Vogt. "Cuando se calienta, cuando llega a base, sabemos que algo va a pasar. Presiona a la defensa. Los lanzadores tienen que ser más rápidos al plato. Lo afecta todo". Con ese curriculum, los Rays saben que dejarlo libre es un lujo que no pueden permitirse.
Del otro lado del montículo estará Freddy Peralta, la pieza central del plan de Tampa Bay para emparejar la serie. El derecho llega con registro de 5-0 y ERA de 0.93 en sus últimas siete aperturas desde el 26 de agosto, números que lo convierten en el as que los Rays necesitan para frenar la racha visitante. En la División, lanzó 4 2/3 entradas de una carrera contra los Yankees y su recta mostró una velocidad promedio de 96.8 mph, 2.5 mph más que su marca habitual de 94.3. "Fastball Freddy" la usó el 65% del tiempo y su arsenal lució eléctrico. La única espina es no haber podido completar cinco entradas, algo que querrá corregir esta noche.
Por Cleveland irá al montículo el zurdo Parker Messick, quien tiene una deuda pendiente con los playoffs. En la División ante los Medias Blancas fue efectivo en el Juego 1 (dos carreras en 4 1/3), pero en el Juego 4 entregó cuatro boletos, empatando su máximo de carrera, y fue retirado tras 2 1/3 entradas y 65 lanzamientos. Hay un dato que habla bien de él de cara a esta noche: el 26 de julio, en el mismísimo Tropicana Field, le permitió solo una carrera en 6 hits a lo largo de 7 2/3 entradas con seis ponches. Messick creció en Plant City, Florida, a poca distancia del estadio, y espera tener una tribuna llena de familia y amigos como combustible adicional.
Los Rays ajustaron su alineación con algunas caras zurdas para obligar a Messick a variar su mano cambiante, que durante el año regular anuló con autoridad a los bateadores derechos. Yandy Díaz lidera desde el plato como DH, seguido de Jonathan Aranda y el joven Junior Caminero al tercero. Caminero empujó una carrera en el Juego 1, pero aún no ha tenido su momento estelar. Aranda, su mejor bateador en la División, se fue de 0-en-el Juego 1 y necesita reactivarse. Para Cleveland, Chase DeLauter, quien pegó jonrón en el Juego 1, actúa como DH, y Jo Adell juega jardinero derecho. El receptor Patrick Bailey descansa y Austin Hedges, el compañero de batería habitual de Messick, lo reemplaza.
En el fondo del orden, el dominicano Ángel Martínez sigue sin arrancar: va 1-de-17 con nueve ponches en seis juegos de postemporada y se queda fuera del cuadro inicial por tercera fecha consecutiva. El mánager Vogt lo reserva para usarlo como emergente cuando Peralta abandone el juego y los Rays pongan un zurdo al montículo.
El contexto histórico le da peso extra a cada lanzamiento del Juego 2 del ALCS. Los Rays nunca han ganado la Serie Mundial desde que entraron a la liga en 1998. Los Guardians no festejan el campeonato desde 1948, la sequía más larga entre los equipos de Grandes Ligas. Dos franquicias con hambre, una serie apretada y una noche en St. Petersburg donde cada swing puede cambiar todo.



