Russell Y Antonelli Lideran Los Libres En Bakú, Pero El W17 Enciende Alarmas
El problema hidráulico de Antonelli en la FP1 provocó un conato de incendio y obligó a cambiar la unidad de potencia, mientras Russell cerraba la jornada como el más rápido.

La jornada del jueves 24 de septiembre en Bakú resumió en pocas horas todo lo que ha sido la temporada de Mercedes: velocidad real, pero también una fragilidad que no termina de desaparecer. George Russell cerró la jornada liderando los libres en Bakú, con Kimi Antonelli justo detrás, lo que confirmó el potencial del W17. Sin embargo, el italiano llegó a la FP2 con el corazón acelerado por razones que nada tuvieron que ver con la emoción deportiva.
A media hora de iniciada la FP1, el monoplaza de Antonelli se detuvo por un problema hidráulico que desató un conato de incendio. Hicieron falta los extintores. Cuando los técnicos llevaron el coche a boxes, descubrieron que partes del circuito eléctrico habían quedado dañadas, lo que hizo inevitable el cambio de la unidad de potencia. Se montó la que había debutado en Monza, una unidad cuyo uso no estaba planeado para esta fecha, aunque el movimiento permitió evitar sanciones de parrilla. El líder del Mundial perdió tiempo de pista valioso, ese tacto con el asfalto de las calles de Azerbaiyán que no se recupera fácilmente. Ahora el equipo deberá recalcular los kilómetros de esa unidad para no arriesgarse a una penalización antes de que termine el año.
La buena noticia llegó por el cronómetro. Russell encabezó los tiempos de la jornada y Antonelli se colocó segundo, una primera demostración de fuerza que ilusiona de cara a la clasificación. Pero desde el propio box de Mercedes se apresuraron a bajar el tono. El subdirector Bradley Lord señaló que el margen no es indicativo: el equipo completó más intentos con neumáticos blandos en la FP2, mientras que Max Verstappen y los McLaren solo hicieron una vuelta rápida. "Los tiempos mejoraban en cada intento cronometrado. Nosotros dimos una vuelta más que los demás", explicó Lord.
Verstappen y Norris siguen siendo las amenazas más reales. Red Bull llega a Bakú en un circuito que, sobre el papel, se adapta bien a las características del RB22, con largas rectas donde la unidad de potencia rinde a pleno. Norris, por su parte, ya demostró en Madrid que puede dar la sorpresa, y su ritmo fue sólido desde la primera sesión, incluso teniendo en cuenta que McLaren acostumbra a rodar el primer día con la motorización en configuración conservadora. El equipo británico sí tuvo un susto propio: una fragilidad imprevista en los tirantes del fondo del monoplaza actualizado que trajeron a Bakú obligó a aplicar una solución temporal en la FP1 y a programar una intervención definitiva durante la noche.
Ferrari cerró la jornada en un escenario más complicado. La buena noticia fue que la unidad de potencia de Charles Leclerc pasó las dos sesiones sin problemas, lo que confirmó que el golpe fuerte contra las barreras en Monza no había generado daños ocultos en el motor. El monegasco terminó cuarto, a nueve décimas de Russell, con Hamilton a dos décimas por detrás. Esa brecha es difícil de ignorar. Además, sobre Leclerc pesa la decisión de si usar o no una unidad de potencia nueva, lo que implicaría una penalización de parrilla. Bakú es el mejor circuito de los que quedan en el calendario para remontar posiciones, pero también es el escenario donde Leclerc suele elevarse y donde Ferrari podría aspirar al podio que lleva cuatro fines de semana sin conseguir. El jefe de equipo Frédéric Vasseur no dio pistas: "Tengo las ideas claras, pero me las guardo para mí."
Las calles de Azerbaiyán han regalado en el pasado resultados que nadie anticipó. Antes de que ruede la primera vuelta del sábado, aún hay decisiones por tomar, cálculos que cerrar y, en el caso de Mercedes, una fiabilidad que volver a demostrar.
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