Las Novedades Del RB22 Funcionan En Bakú Y Verstappen Ya Sonríe
Red Bull llegó al Gran Premio de Azerbaiyán con un paquete de actualizaciones y el primer día de libres dejó sensaciones más positivas de lo esperado, con el segundo sector como punto fuerte.

Hay días en que la pista no miente. Este jueves 24 de septiembre en las calles de Bakú, Red Bull terminó la jornada de entrenamientos libres con algo que escaseaba desde hace meses: una sonrisa genuina. Las novedades del RB22 respondieron según lo previsto, y Max Verstappen salió del garaje con esa expresión de piloto que siente el coche bajo control.
El equipo de Milton Keynes llegó al Gran Premio de Azerbaiyán cargado con su último gran paquete evolutivo de la temporada. Ya es un secreto a voces que buena parte de los recursos de desarrollo apuntan al monoplaza de 2027, algo que el propio director del equipo, Laurent Mekies, confirmó sin rodeos. Sin embargo, el final de este campeonato sigue siendo un objetivo real, incluida esa victoria que aún no llega. Mekies insistió en que ganar es un objetivo "realista", aunque Mercedes lució hoy fuera de alcance.
Lo que sorprendió fue la ausencia de los males habituales. En las primeras sesiones libres, Red Bull acostumbraba a sufrir más de la cuenta con el equilibrio del coche. Esta vez no. Ni subviraje pronunciado ni sobreviraje excesivo: el RB22 giró limpio por las curvas del castillo, precisamente el sector técnico donde el equipo necesitaba respuestas. De hecho, en el segundo sector, los tiempos fueron alentadores, mejores incluso que los de Ferrari y McLaren. La penalización llega, inevitablemente, en la larga recta, donde la velocidad punta sigue siendo un punto débil histórico del coche.
"En realidad, ha sido una jornada bastante positiva. Estoy bastante satisfecho con el coche. Tendremos que pulir algunos detalles e intentar ganar un poco más de tiempo por vuelta, pero en general ha sido un buen comienzo, y las actualizaciones se comportan tal y como esperábamos", dijo Verstappen.
El tema pendiente tiene nombre propio: la altura al suelo. Bakú mezcla una recta kilométrica, donde conviene bajar el coche para reducir resistencia, con un trazado urbano que aún conserva baches pese al repavimentado parcial. Esa combinación castiga la parte trasera del RB22, que en las dos sesiones mostró una respuesta inconsistente. El piloto lo señaló en ambas salidas, y es el principal punto de trabajo durante la noche. Curiosamente, esas quejas son casi una buena noticia: el director técnico Pierre Waché explicó que los problemas vienen de la gestión de la altura, no de las novedades del RB22 ni del equilibrio general.
"Es bastante positivo tanto en lo que respecta al equilibrio del coche como a lo que aporta la actualización. Hay una buena correlación con el simulador en este aspecto. Todavía tenemos algunos problemas con el control de la altura del coche que estamos intentando resolver, pero las principales quejas provienen de ahí, no de la actualización ni del equilibrio", aclaró Waché, quien añadió que la prioridad es lograr que el coche sea más estable sobre las irregularidades del asfalto, especialmente en la parte trasera, para maximizar el potencial aerodinámico.
Bakú siempre ha sido un circuito amigo de Red Bull, con sus curvas lentas y sus grandes aceleraciones, como se vio en Canadá, Mónaco y Austria. Este año, con las novedades del RB22 asimiladas y el sector técnico bien cubierto, la pelea por el podio parece estar al alcance. Que la clasificación pueda jugarse con estrategia de rebufo en la recta es otro as en la manga. La jornada del viernes dirá si la sonrisa de hoy tiene fundamento o solo fue un espejismo del primer día.
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