Tsunoda Confiesa Por Qué Nunca Dominó El Red Bull RB21 En 2025
El japonés lo da todo en un análisis brutal de su temporada más difícil: puesta a punto copiada, confianza perdida y un coche que nunca entendió.

Fue la paradoja más llamativa de la temporada 2025 de la Fórmula 1: el compañero de equipo del hombre que ganó más carreras en el año terminó 17º en el campeonato de pilotos. Tsunoda Red Bull 2025 es hoy una historia de advertencia sobre la confianza, la puesta a punto y los límites de imitar al mejor.
Yuki Tsunoda llegó al equipo principal de Milton Keynes con optimismo genuino. Había pasado cuatro años en Racing Bulls adaptándose a coches con tendencia al subviraje, y en el Red Bull veía la situación contraria: un monoplaza de agarre delantero fuerte, justo el tipo de coche que históricamente le gustaba. "No me preocupa demasiado", dijo antes de su debut. Lo que vino después lo desmintió carrera a carrera.
La brecha con Max Verstappen fue brutal. Mientras el neerlandés sumaba ocho victorias y 385 puntos durante el tiempo que compartieron equipo, Tsunoda no subió al podio ni una vez: su mejor resultado fue un sexto lugar en Bakú, y cerró con apenas 30 puntos. En clasificación, llegó a la Q3 solo ocho veces en 27 sesiones, fue eliminado en Q1 en diez ocasiones y fue 0.6 segundos más lento de promedio que su compañero. Solo lo superó una vez en clasificación.
El propio Tsunoda no tiene una respuesta clara para explicar el colapso. "Normalmente soy capaz de entender el coche, pero se siente como si incluso después de Abu Dhabi no supiera qué tipo de coche estaba conduciendo", reconoció en el podcast Beyond The Grid. "Todavía no entiendo cuál era el problema". Es una confesión que pesa: un piloto que pasó toda una temporada en uno de los mejores monoplazas de la parrilla sin poder descifrar su comportamiento.
El error que él mismo identifica como el más grave fue intentar replicar la puesta a punto de Verstappen. Con su ego intacto (sus palabras exactas), Tsunoda nunca quiso cambiar su estilo de conducción. Pero sí copió las configuraciones del cuatro veces campeón, y ahí estuvo el problema. "Aun sabiendo que a veces, si siento el coche muy sobrevirador, la puesta a punto de Max en teoría empeora el coche, lo hace más sensible o hace que derrape más, tendía a elegir esa puesta a punto de todas formas. A veces también ocurría lo contrario: aunque estuviera sufriendo con subviraje, su coche era más subvirador, e intentaba replicar eso". Un círculo vicioso del que nunca salió.
La comparación con Alex Albon es inevitable: el anglo-tailandés también batalló con la puesta a punto de Verstappen durante año y medio en 2019-20, y describió el RB de aquella era como mover el ratón de un videojuego con la sensibilidad al máximo. Tsunoda no se identifica del todo con esa metáfora en el contexto del RB21, pero sí reconoce que Verstappen tiene una capacidad única para detectar el comportamiento natural del coche en curva y maximizarlo. "Él es capaz de usar eso y probablemente puede detectar ese tipo de comportamiento mucho más rápido que yo", admitió. Tsunoda, en cambio, tendía a forzar el coche para que hiciera lo que él quería, y el RB21 no se lo permitía.
La temporada fue tan agotadora que cuando Helmut Marko le comunicó en Qatar, en la penúltima ronda del año, que no seguiría como piloto titular en 2026, la noticia fue casi un alivio. "Luché más que nunca en ese año 2025. Mi corazón solo decía: 'OK, ahora puedo relajarme'", relató Tsunoda, que pasará a ejercer como reserva en la próxima campaña. Sin arrepentimiento, dice. Lo dio todo. El coche, sencillamente, nunca fue suyo.
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