Domingo Ramos Y Dámaso García, La Mejor Dupla De Las Menores
El ex torpedero dominicano revivió los años que compartió con García en las organizaciones de los Yankees y los Azulejos, desde mediados de los años 70.

Cuatro años jugando juntos en las Ligas Menores, con los Yankees primero y con Toronto después. Eso fue suficiente para que Domingo Ramos y Dámaso García se ganaran el título de mejor combinación defensiva del béisbol menor de su época. El propio Ramos lo dice sin dudar, con la certeza del que vivió cada entrada de esa sociedad.
"Damasito y yo jugamos los primeros cuatro años en la liga menor, siore y segunda, y estábamos catalogados en ese tiempo la mejor combinación", recordó Ramos en una entrevista reciente para el podcast "DecartaysillaRD" en YouTube. La dupla de Domingo Ramos y Dámaso García nació en la organización de los Yankees de Nueva York, donde ambos peloteros dominicanos llegaron bajo la supervisión del legendario scout Epifanio Guerrero, figura clave en la exportación del talento criollo a las Grandes Ligas.
García fue el primero en firmar. Ramos estampó su firma el 27 de mayo de 1975, a los 17 años, por una bonificación de US$6,000. Eran tiempos sin academias, sin academias de béisbol ni equipos de soporte. Solo el guante, el bate y la voluntad de abrirse paso en un país donde ni siquiera hablaban el idioma. "Yo salí de aquí con 17 años para Estados Unidos sin hablar inglés", confesó Ramos, señalando lo que diferencia radicalmente a su generación de los prospectos de hoy.
Cuando Guerrero se marchó a Toronto junto a Pat Gillick, la sociedad sobrevivió al traslado. García fue enviado primero a los Azulejos; Ramos llegó poco después. En la organización canadiense, la dupla dominicana se encontró con otros compatriotas como Alfredo Griffin y Manny Lee, conformando un núcleo criollo que marcó una etapa de crecimiento del talento dominicano en el béisbol de Grandes Ligas.
Ramos no oculta el orgullo, pero tampoco romantiza el camino. Para él, los jóvenes de aquella generación enfrentaron condiciones incomparablemente más duras: sin las academias, la asesoría integral y la preparación profesional que reciben hoy los prospectos antes de dar el salto al béisbol organizado. La mejor combinación, sí, pero forjada a fuerza pura.



