Isack Hadjar Tuvo Un Fin De Semana De Pesadilla En Singapur Y Apenas Rescató Un Punto
Fallo en la unidad de potencia, un coche incendiado, una marcha rota y sin tiempo en clasificación: el piloto de Red Bull vivió un infierno en el circuito de Marina Bay.

El fin de semana de pesadilla de Isack Hadjar en el Gran Premio de Singapur comenzó antes de que sonara el semáforo. En la única sesión de entrenamientos del formato sprint, el piloto francés de Red Bull ya avisaba por radio: el RB22 tocaba el suelo en las zonas de frenada y el pedal del acelerador se sentía resbaladizo. La diferencia con George Russell, el más rápido, superó 1.4 segundos. Con su propio compañero, Max Verstappen, la brecha fue de 0.717 segundos. No era un buen presagio.
La clasificación sprint confirmó la falta de ritmo. Verstappen le sacó 0.705 segundos en SQ1 y 0.246 en SQ2, y el único tiempo registrado por Hadjar en SQ3 fue eliminado por exceder los límites de pista; en esa vuelta ya era 0.892 segundos más lento que el neerlandés. "Nunca llegué a tener una buena vuelta. Simplemente estoy peleándome con el coche", admitió.
La carrera sprint, corrida en mojado, fue aún peor. Hadjar sostuvo la novena posición en la arrancada, pero Pierre Gasly y Oliver Bearman lo superaron en la primera vuelta. En la tercera, la unidad de potencia dijo basta. "No tenía realmente potencia al principio, sonaba muy mal, y luego tuve que retirar el coche. Muy sencillo", resumió con amargura. Para rematar, el RB22 se incendió durante la recuperación en pista: "simplemente un desastre", fue su diagnóstico.
La clasificación principal para la carrera del domingo trajo un nuevo capítulo del calvario. Hadjar se detuvo en pista con lo que describió como una cuarta marcha rota. Logró reiniciar el monoplaza y entrar a boxes, pero su segundo intento tampoco prosperó: regresó al pitlane y no volvió a salir sin registrar tiempo alguno. Los comisarios lo llamaron al puente de pesaje justo en medio de esos problemas técnicos, lo que disparó su frustración. "Podría haberme quedado en París, habría sido lo mismo", soltó el piloto de 22 años, en la frase que mejor retrató el fin de semana de pesadilla que vivió.
El domingo, sin embargo, mostró la otra cara. Saliendo desde el pitlane, Hadjar avanzó posición a posición con ritmo constante. El adelantamiento decisivo llegó en la vuelta 58, justamente sobre Gasly, para arrebatarle el décimo lugar y el único punto de fin de semana. Cruzó la meta a 1 minuto y 30.862 segundos del ganador, mismo margen que Verstappen, aunque su compañero llegó mucho más adelante en la parrilla. "En algún momento dije: 'Esto es un tren, nunca voy a terminar entre los 10 primeros'", confesó, con algo más de alivio que en los días anteriores.
A pesar del rescate dominical, Hadjar dejó claro que la situación mecánica de su lado del garaje lleva semanas siendo un problema. "Desde Malasia, estoy desesperado por tener un coche que funcione un poco mejor, de mi lado, para luchar por una victoria, porque en este momento no es posible pelear", señaló. La mira está puesta en el Gran Premio de Austin, próxima parada del campeonato. Eso sí, antes de cerrar, el joven piloto desvió los elogios hacia sus mecánicos: "Sufrieron bastante por solo un punto. Definitivamente es su fin de semana, y merecen algo mejor".


