El Motor De Red Bull Ya Lidera En Potencia Y Va A Medio Camino
Pierre Wache, director técnico de Red Bull Racing, calificó el Red Bull Ford DM01 con un 4 o 5 sobre 10, mientras la FIA ya lo certifica como el motor de combustión más potente de la parrilla.

Un cuatro o un cinco sobre 10. Esa fue la nota que Pierre Wache, director técnico de Red Bull Racing, le puso al Red Bull Ford DM01, el primer motor interno de la escudería en su historia en la Fórmula 1. Lo que suena a confesión de debilidad es, en realidad, la declaración más inquietante que puede hacer un equipo que ya encabeza la tabla de potencia de la parrilla.
El motor interno de Red Bull, desarrollado en asociación con Ford y construido por Red Bull Powertrains en Milton Keynes, debutó en la temporada actual como la primera unidad de potencia fabricada en casa por el equipo. Durante dos décadas, de 2005 a 2025, Red Bull dependió de proveedores externos: Cosworth, Ferrari, Renault y Honda. Ahora, con el V6 turboalimentado de 1.6 litros bautizado como DM01 y el liderazgo de Ben Hodgkinson en el área de motores, la escudería da un salto histórico.
La paradoja está en los números. La evaluación ADUO de la FIA reveló que el motor de combustión interna de Red Bull generó la mayor potencia entre todos los competidores de la grilla esta temporada. Y aun así, Wache lo pone a medio camino. "El potencial es enorme", advirtió cuando se le preguntó si esa calificación dejaba margen para crecer. La respuesta fue categórica: "Absolutamente."
Para Wache, la propiedad total del paquete trae responsabilidad, pero también libertad. "En última instancia, tendremos más libertad. El viaje aún no ha terminado. Tenemos muchas cosas que mejorar juntos", señaló. El director técnico también reconoció que el proceso no ha sido sencillo: integrar un departamento de motores y uno de chasis bajo el mismo techo requiere alinear culturas de trabajo radicalmente distintas.
La diferencia de tiempos es clave. Un chasis evoluciona en ciclos cortos; un motor, en ciclos largos. Como cliente, Red Bull recibía la unidad terminada y diseñaba en torno a ella. Ahora debe coordinar ambos ritmos desde adentro. "La forma en que trabajamos es un poco diferente", admitió Wache. "La gente del lado del motor y del chasis es bastante diferente por naturaleza."
Esa tensión organizacional es, quizás, la historia real detrás del cuatro o el cinco. Red Bull no solo está construyendo caballos de potencia: está construyendo los hábitos y los procesos que le permitirán explotar ese motor en toda su dimensión. Que el motor interno de Red Bull ya sea el más potente de la grilla antes de que esos hábitos estén completamente asentados dice mucho sobre hacia dónde puede llegar. El resto de la parrilla tiene motivos para estar pendiente.



