McLaren Cae Al Nivel De Red Bull Con Solo 49 Puntos En Cuatro Carreras
El MCL40 tiene velocidad, pero no puede convertirla en resultados. Ferrari, Mercedes y Red Bull ya le sacaron ventaja mientras el equipo busca soluciones entre Brasil y Las Vegas.

Cuarenta y nueve puntos en cuatro carreras. Ese número brutal resume la caída de McLaren en la Fórmula 1 2026. En ese mismo período, Red Bull acumuló 125, Ferrari 116 y Mercedes 104. Una diferencia que no solo duele, sino que ya tiene consecuencias en el campeonato de constructores: Red Bull igualó a McLaren con 355 puntos cada uno, borrando de un plumazo la ventaja que el equipo naranja parecía haber construido semanas atrás.
Lo que hace más difícil de digerir este momento es el contraste con lo que vino antes. No se trata de un equipo que nunca encontró su ritmo en la temporada. McLaren llegó a verse como una amenaza real para Ferrari en la segunda posición del campeonato. El derrumbe llegó después de una de sus mejores rachas, lo que hace la caída más pronunciada y más difícil de explicar con una sola variable.
El Gran Premio de Estados Unidos, disputado en Austin, fue el espejo más claro de los problemas. El jefe de equipo Andrea Stella no esquivó el diagnóstico: el MCL40 tiene potencial para pelear por posiciones de privilegio, pero acceder a ese potencial con consistencia es otra historia. "Creo que en carrera vimos el potencial que pensábamos tener ya ayer", dijo Stella. "Lando consideraba que el coche podía valer la segunda posición en clasificación. El problema es que este año es muy difícil aprovecharlo por completo."
Ahí está el nudo del problema. El coche no es lento en términos absolutos. El ritmo de carrera en Austin fue comparable al de Ferrari y Red Bull, según el propio Stella, aunque reconoció que Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) estuvo un escalón por encima. Pero salir desde la cuarta fila en un pelotón tan parejo equivale a hipotecar buena parte del resultado antes de que se apaguen los semáforos. La estrategia de una sola parada que eligió McLaren al final no fue un golpe de audacia táctica, sino una apuesta forzada: con dos paradas, Norris y Piastri habrían terminado detrás de sus rivales de todas formas.
Dos pilotos, dos problemas distintos
Austin también reveló una asimetría entre Lando Norris y Oscar Piastri que va más allá del circuito texano. Stella explicó que Norris históricamente rinde bien en Austin por su capacidad de adaptarse a condiciones cambiantes, especialmente cuando el coche está al límite del agarre. Piastri, en cambio, construye su velocidad de forma progresiva: necesita referencias estables vuelta a vuelta para llegar a su mejor nivel. Un trazado donde cada pasada es diferente lo perjudica más.
"El punto fuerte de Oscar es la capacidad de construir el rendimiento. Una vez que encuentra las referencias, consigue mejorar vuelta tras vuelta. Aquí, sin embargo, cada vuelta es diferente", explicó Stella. Esa distinción importa porque un monoplaza impredecible penaliza especialmente a quien necesita estabilidad para rendir. McLaren terminó invirtiendo las posiciones durante la carrera, dejando a Norris intentar atacar hacia adelante después de que quedó claro que Piastri no podría mantener el ritmo de los de punta.
La unidad como respuesta a la crisis
Tras las tensiones que quedaron expuestas en Singapur, Stella marcó el nuevo rumbo con claridad: mientras el equipo luche por recuperar competitividad, la gestión de la rivalidad interna queda en segundo plano. "Tenemos que volver a tener a Oscar y Lando en primera fila, luchando por la victoria. Después gestionaremos la competencia entre ellos. Hasta ese momento tenemos que trabajar todos juntos para devolver a McLaren al frente."
En cuanto al desarrollo técnico, el equipo no se detiene. En México no están previstas novedades relevantes para el MCL40, pero llegarán actualizaciones entre el Gran Premio de Brasil y Las Vegas. La meta declarada es volver a pelear de forma estable por el podio y, desde ahí, apuntar a la victoria.
Pero el reto de McLaren no se resuelve solo sumando rendimiento bruto al paquete. El verdadero desafío es hacer que ese rendimiento sea accesible en clasificación, el momento donde el margen de error desaparece y donde el equipo ha estado más expuesto en estas últimas semanas. Un coche que puede ganar en teoría, pero que no lo demuestra cuando importa, termina pagando exactamente el precio que McLaren está pagando ahora: ver cómo sus 49 puntos en cuatro carreras se convierten en la estadística que define su temporada.
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