Mercedes No Comprende Su Mal Rendimiento En Malasia Tras Aplicar Su Gran Actualización
El W17 sufrió con el asfalto abrasivo de Sepang: demasiado subviraje, pérdida de tiempo en rectas y una clasificación que no reflejó los números internos del equipo.

Por un momento, el viernes de mañana en Sepang había pintado diferente. Kimi Antonelli lideró los FP3 con 0.278 segundos sobre Max Verstappen y el equipo Mercedes respiró con calma. Luego llegó la clasificación, y todo cambió.
El mal rendimiento en Malasia del W17 dejó a Mercedes genuinamente desconcertado, justo cuando había apostado fuerte con el paquete de actualizaciones más importante que ha traído en toda la temporada. Antonelli terminó cuarto, comprometido por una vuelta anulada en la Q2 por exceder los límites de pista, lo que lo obligó a usar su juego de neumáticos de reserva antes de la Q3 y llegar a la vuelta decisiva con solo un intento disponible. George Russell fue octavo, a 0.741 segundos de la pole de Verstappen, pese a contar con sus dos tandas normales con goma nueva. Ambos sumarán una posición en la parrilla gracias a la penalización de motor de Isack Hadjar.
El problema central es que Mercedes montó la actualización en los dos coches al mismo tiempo, sin posibilidad de comparación directa entre la especificación vieja y la nueva. El paquete es de gran envergadura: nuevo fondo con revisiones en el borde de ataque, el difusor y los elementos alrededor de las ruedas traseras, y un perfil de pontones radicalmente distinto que obligó a rediseñar toda la arquitectura interna de refrigeración. Eso hace imposible cambiar entre especificaciones durante un mismo fin de semana.
"Esa es la gran incógnita", admitió Russell. "Si hubiéramos podido hacer una comparación directa, habría sido genial, pero ese es el reto del deporte. Como equipo, no habíamos tenido una mala carrera en toda la temporada, y esta fue claramente una muy mala clasificación."
El jefe del equipo, Toto Wolff, fue aún más directo al describir lo que vieron: demasiada resistencia aerodinámica, pérdida de tiempo importante en las rectas frente a Verstappen, y en las curvas lentas un subviraje que no les permitía girar el coche. "Son cosas que no habíamos visto en todo el año", señaló Wolff.
Lo que complica el diagnóstico es la superficie de Sepang. El asfalto del circuito, inaugurado en 1999, fue diseñado con un agregado de textura abierta para drenar mejor en lluvia, pero el resultado es una pista excepcionalmente abrasiva que todos los pilotos han sufrido esta semana. Según Russell, en ciertos puntos de la pista la sensación es "como conducir sobre grava". Eso dificulta separar cuánto del rendimiento perdido corresponde al asfalto y cuánto a la actualización, porque Mercedes no tiene datos de la especificación anterior en condiciones equivalentes.
"Los números dicen que es un avance", insistió Russell. "Parecen absolutamente correctos y acordes con las expectativas. Pero el resultado no lo fue." El equipo aún tiene que resolver esa ecuación antes de la carrera en Sepang, y la respuesta completa puede que llegue en el próximo Gran Premio de Bahréin, donde el paquete tendrá otra oportunidad de mostrar su verdadero valor sobre un asfalto más convencional.



