Verstappen Gana En Malasia Y Da A Red Bull Su Primer Triunfo Como Fabricante De Motores
El neerlandés alcanzó 72 victorias en F1 con una vuelta de pole dominante en Sepang, cerrando un inicio de temporada muy complicado para la escudería austriaca y su nueva unidad de potencia DM01.

"¡72, amigo! ¡72!" Esas fueron las palabras que Max Verstappen lanzó por la radio en el momento en que cruzó la línea de meta en el Sepang International Circuit. Un número. Un grito. Y detrás de ambos, nueve meses de sufrimiento convertidos en una sola vuelta de honor.
La victoria de Verstappen en Malasia no es una más. Es la número 72 del neerlandés en la Fórmula 1, sí, pero su peso va mucho más allá de la estadística. Red Bull llegó al Gran Premio de Malasia después de uno de los comienzos de temporada más dolorosos de su historia reciente: carreras en China y Japón donde la escudería de Milton Keynes peleaba con Alpine y Haas por posiciones de mitad de parrilla, muy lejos de donde un equipo de su calibre debería estar.
El problema estaba en el chasis. Aunque la unidad de potencia DM01, desarrollada en colaboración con Ford, demostró ser competitiva desde el primer momento, el paquete aerodinámico inicial estaba por debajo del nivel esperado. Mes tras mes, el equipo trabajó en entender sus fallos y llevó mejoras a cada carrera. La última gran actualización, presentada en Bakú, resultó clave: no solo añadió rendimiento puro, sino que devolvió a Verstappen la comodidad dentro del cockpit que necesitaba para explorar los límites del coche. La vuelta de pole en Sepang lo confirmó en cada imagen onboard.
"Hemos tenido un inicio de año muy complicado y duro, con todo tipo de problemas y simplemente sin ser lo suficientemente competitivos", reconoció el propio Verstappen. "Pero a lo largo del año, el equipo trabajó muy duro para entender nuestros problemas y llevar al coche buenas mejoras de rendimiento para hacerlo más manejable. Paso a paso, nos hemos ido acercando cada vez más, y especialmente este fin de semana hemos estado realmente en buena forma. Así que, sí, es increíble."
Hay un paralelismo interesante con la otra victoria de Verstappen en Malasia: la de 2017. Entonces también sobrevolaba la amenaza de cerrar un año en blanco, y también fue en Sepang donde ese fantasma quedó enterrado. Nueve años después, el escenario se repite, aunque el piloto es otro. Cuatro títulos mundiales y más de siete décadas de triunfos le dan una perspectiva diferente. "Ahora puedo ponerlo todo un poco mejor en perspectiva", admitió. "Cuando se presenta la oportunidad, siempre vas a por ella al máximo, pero con un poco menos de riesgo que entonces."
La dimensión histórica de esta victoria, sin embargo, la aporta un tercer elemento. Es el primer triunfo de Red Bull con su propia unidad de potencia, la DM01, fruto de años de trabajo interno liderado por Christian Horner y Helmut Marko. Después de que el acuerdo inicialmente previsto con Porsche se cayera, Ford entró como socio financiero y técnico, y gracias a esa alianza el fabricante del Blue Oval puede ahora celebrar su primera victoria en la Fórmula 1 desde Brasil 2003, la número 177 como proveedor de motores en la categoría, contando su era con Cosworth.
"Ganar una carrera en el primer año como nuevo fabricante de unidades de potencia es sinceramente increíble y algo de lo que todos deberían estar realmente orgullosos", dijo Verstappen. "Sabíamos desde el principio que Red Bull Ford Powertrains había construido un motor fuerte, pero también conocíamos las limitaciones. Aunque a veces fue difícil, y en ocasiones no creíamos que pudiéramos conseguir esta victoria, seguimos empujando."
Una última nota: su descontento con el reglamento técnico de la nueva era sigue intacto. Verstappen fue claro en que eso no depende de si gana o no. "Son dos cosas separadas", subrayó. Pero en Sepang, al menos, el equipo entero pudo celebrar. Y ese momento, con todo lo que costó llegar hasta él, valió cada bit de los 72 triunfos que Verstappen ya lleva grabados en la historia de la Fórmula 1.
VAN
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