El Safety Car Arruinó La Carrera De Checo Pérez En El GP De Malasia
El mexicano y Cadillac hicieron la estrategia correcta con los intermedios bajo la lluvia, pero el coche de seguridad borró una ventaja de 30 segundos y los regresó a la realidad.

Treinta segundos. Esa fue la ventaja que Sergio Pérez y Cadillac construyeron con paciencia bajo la lluvia de Sepang, y que el safety car borró en un instante. El mexicano terminó el Gran Premio de Malasia pagando la cuenta de ese momento más que cualquier error propio, en una jornada donde la estrategia casi funcionó, pero el coche de seguridad arruinó la carrera antes de que el piloto pudiera cobrar el fruto de la apuesta.
La historia del domingo en Kuala Lumpur arrancó en la parrilla, con la lluvia cayendo sobre el Circuito Internacional de Sepang y el caos que provoca elegir neumático cuando el cielo no avisa. Cadillac tomó la decisión de salir con slicks en el segundo intento de arrancada, convencidos de que la pista se secaría rápido. Pérez lo sintió también: desde las vueltas de formación creyó que la lluvia era demasiado ligera para el intermedio. En la primera vuelta de carrera, la realidad fue otra. Mantener el MAC-26 en pista con goma seca era imposible, y el equipo lo llamó de inmediato a boxes para calzar intermedios. Eso lo mandó al fondo del orden, partiendo desde el pitlane.
Lo que vino después fue el capítulo bueno. Mientras los rivales que se habían quedado con slicks sufrían en el asfalto mojado, Pérez aprovechó cada metro con sus intermedios y comenzó a devorar posiciones. En una vuelta o algo así, pasó a varios de ellos, construyó esa brecha de 30 segundos sobre los de atrás y empezó a soñar con una remontada que tenía toda la lógica de la pista.
"Pintaba muy bien, pero desafortunadamente salió el safety car, agrupó a todos y terminamos donde teníamos que terminar", resumió el tapatío con una calma que dice mucho de quien ya ha vivido demasiados domingos así.
El piloto reconoció que fue la decisión correcta cambiar a intermedios, aunque admitió que lo ideal habría sido nunca apostar por los slicks en primer lugar. Aun así, subrayó que cuando calzó la goma de lluvia era más veloz que quienes seguían con seco: solo esperó el momento para acercarse y atacar. El problema no fue la estrategia ni el ritmo en condiciones de lluvia, sino la brecha de casi cuatro segundos por vuelta frente a Max Verstappen cuando la pista se normalizó, una diferencia que expone las limitaciones reales del Cadillac en seco y que convierte cualquier cálculo estratégico en un ejercicio de sobrevivencia.



